miércoles, 15 de octubre de 2014

Perdida

Una película puede ser considerada una obra maestra por varias razones diferentes. Las hay que rompen moldes, que consiguen algo completamente nuevo, algo para lo que se puede usar la tan manida frase de 'lo nunca visto'. Otras son obras maestras por crear historias extraordinariamente elaboradas, cercanas a la perfección, con un argumento que te puede dejar boquiabierto mientras y después de verla. En último lugar, están aquellos títulos que si son extraordinarios es por alcanzar, a partir de historias que no tienen por qué estar fuera de lo normal, resultados asombrosos, que te maravillan casi con cada plano, con cada minuto de película que transcurre. Suelen ser estas últimas las que menos relucen, pero muchas veces también son las que más se disfrutan.

Con este prólogo ya se puede suponer sin muchos problemas cuál es mi opinión acerca de "Perdida", la nueva película de uno de mis directores favoritos, el gran David Fincher, que una vez más ha demostrado que su talento sigue intacto, y que sigue siendo el mismo enorme realizador que creó auténticas maravillas como "Seven" o "El club de la lucha", títulos a los que "Perdida" prácticamente alcanza. Si lo consigue es gracias a un filme que aúna una serie de impactantes giros de timón en su historia, con un ritmo impecable y un uso de diferentes recursos cinematográficos (los saltos temporales, por ejemplo) que obtienen como resultado un thriller académico, una suerte de curso intensivo de cómo hacer una buena película de suspense.
Lo que en un principio parece ser una película como otra cualquiera de desaparecidos y búsquedas policiales muy pronto comienza a desvelar unos cuantos detalles que no terminan de encajar con lo que hemos estado viendo hasta entonces. Comienza así un crescendo imparable de sucesos encadenados que explotan con la primera gran revelación, que da inicio al segundo acto. A partir de ahí, de desconocer absolutamente lo que está ocurriendo pasamos a saberlo todo, a descolocarnos con las evolución de algunos personajes y asistimos a una de las cosas que Fincher mejor sabe hacer: generar una constante y aplastante tensión que nos hace no sólo preguntarnos a cada segundo qué va a ocurrir a continuación, cuál será el próximo giro de tuerca, sino a empatizar con unos personajes y odiar a otros sinceramente.

Después, tras haber despojado a los protagonistas de sus máscaras y desmontado la ilusión que era su vida, llegamos al último acto, su desenlace, un choque de trenes en que la tensión es, de nuevo, un elemento indispensable, pero de una forma diferente. Todo ello, por supuesto, se sostiene gracias a un extraordinario trabajo de Rosamund Pike, a un Ben Affleck que demuestra que sabe actuar, y unos secundarios menos conocidos pero que no desmerecen el conjunto de la película. 
Así pues, señoras y señores, David Fincher ha vuelto a dar un lección magistral de cine, con una película que yo al menos califico sin pensármelo dos veces de obra maestra. Realmente no recuerdo la última vez que he salido del cine en un estado de shock tan intenso como hoy, y solo por eso ya se merece toda mi admiración, pero si además a eso le añades un filme que, en una primera impresión (y recalco esto último porque me conozco y sé que soy bastante dado a entusiasmarme con muchas películas la primera vez que las veo), se me antoja cercana a la perfección, no puedo hacer menos que quitarme el sombrero y aplaudir una más de la lista de genialidades de Fincher, lista que ya cuenta con un número respetable de títulos icónicos. Gracias.

Mi puntuación:
Ya lo sabéis.




viernes, 10 de octubre de 2014

El cine de Darren Aronofsky

Que la forma de hacer cine de un director evolucione es algo inevitable, y en realidad de lo más lógico, pero no siempre es igual de evidente. Hay mucho en los que a simple vista es muy difícil o casi imposible ver, y para ello sería necesario un estudio más complejo, pero hay otros para los que la única prueba necesaria es ver dos de sus primeras y más recientes películas. Por ejemplo, Peter Jackson, Cronenberg o Scorsese. A veces al espectador le gustará estos cambios, y otros no, sea por la razón que sea. Y hoy me gustaría contaros por qué creo que Darren Aronofsky me parece un director inferior a lo que apuntaba en sus orígenes.

Antes de nada, supongo que no hace falta que diga que es solo una opinión personal, te guste o no Aronofsky. Yo tampoco me considero un fan suyo, ni mucho menos, sobre todo porque la única de sus películas que me gusta sin ninguna duda es "Réquiem por un sueño". Pero, y de ahí viene buena parte de mi frustración cada vez que he visto un nuevo filme suyo, también la considero una de mis (muchas) películas favoritas, y una de las mejores que se hicieron en la década pasada. Como yo lo veo, desde entonces Aronofsky nunca se ha acercado al nivel de magnificiencia que desplegaba en "Réquiem por un sueño", es más, cada uno de sus títulos es un poco peor que el anterior, con una excepción que ya comentaré.
La primera película de Aronofsky, antes aún que "Réquiem por un sueño", fue "Pi, fe en el caos", una auténtica locura algo confusa y que por sí sola no es gran cosa, pero resulta interesante como filme experimental, y tiene una gran cantidad de elementos que ha repetido en el resto de su filmografía, empezando por su predilección por los personajes atormentados, a veces con tendencias autodestructivas, otras alterados por factores externos o una mezcla de ambos. También desplegaba en todo su esplendor los montajes basados en escenas frenéticas, con numerosos cambios de ritmo que caracterizarían sus primeros trabajos como director. Y, además, era su primera colaboración con Clint Mansell, su compositor 'fetiche'.

"Pi", solo sería un aperitivo para "Réquiem por un sueño", película que todo el mundo debería ver, y que sería la cumbre de Aronofsky como realizador, sin barreras, contando una historia de una forma personalísima y técnicamente difícil de superar. Junto con "Memento", "El club de la lucha" y alguna otra que me dejaré, es uno de los filmes que he visto con mejor montaje, y su final es monstruoso, insuperable y todos los calificativos, evidentemente positivos, que se os ocurra ponerle. Es una película tan buena que resulta hasta difícil hablar de ella, de modo que sigamos con nuestro recorrido.
Tras unos años de parón, en 2006 estrenaría "La fuente de la vida", la última de sus producciones más personales, y también la que peor críticas recibiría de toda su carrera sin contar "Pi". Las razones que llevaron a esta película a ser tan denostada como lo fue, probablemente fue consecuencia directa de su alto contenido espiritual, que unido al peculiar estilo de Aronofsky daban como resultado un cóctel bastante extraño que carecía de la espectacularidad de "Réquiem por un sueño", y por lo tanto la convirtieron en un título muy incomprendido. A mi "La fuente de la vida" no me parece una gran película, pero me gusta, más incluso que cualquiera de sus producciones posteriores, sobre todo por su originalidad y por una banda sonora hipnótica.

A partir de ahora es cuando cambiamos nuestra máscara de defensor de Aronofsky por otra de detractor suyo, y nos enfrentamos a las dos películas del director que mejor criticadas han sido, y que  en mi opinión, paradójicamente (o no, a veces me gusta ir en contra de lo que los críticos dicen), son muy sobrevaloradas y no les veo la gracia que mucha gente dice que tiene. Para empezar, "Cisne negro", película que como muchos sabréis ha sido puesta por los aires y se le ha colmado de alabanzas y premios, me parece un filme muy normalito, e incluso diría que cobarde, pues Aronofsky podría haber hecho mucho más con ese material si hubiese querido, algo mucho más radical. Es decir, que se queda corto. Ni la historia me parece gran cosa, ni la interpretación de Natalie Portman, y le falta esa especia de psicodelia que brillaba en sus primeras obras.
En cuanto a "El luchador", me dejó tan indifente que apenas sabría qué decir de ella. Sin duda, el más impersonal de los trabajos de Aronofsky. Seguramente haya a quién le guste este cambio de registro, pero no a mí. Y algo parecido diría de "Noé", que se nos presentó como una visión completamente diferente de la historia bíblica y que terminó siendo la más comercial de sus producciones, con poco fondo y muchísimo más ligero de lo que uno podría esperar.

Todos a los que os guste "Cisne negro" estaréis poco de acuerdo con lo que digo, y me parece bien, pero si no habéis visto "Réquiem por un sueño" os ordeno (si pudiese, claro) que la veáis en cuanto podáis, y volváis a replantearoslo. Aquí os espero.

martes, 7 de octubre de 2014

Ciclo de cine bélico: conclusiones

Varios meses después de empezarlo, ayer puse el punto y final a mi segundo ciclo de cine, que en este caso ha estado dedicado a las películas bélicas (si recordáis, el primero fue sobre cine japonés). No recuerdo si lo comenté cuando lo comencé, pero de todos modos lo repetiré o diré por primera vez ahora, pero la razón que me llevó a decidir esta temática fue cubrir uno de los muchos agujeros negros que tenía, y sigo teniendo, con respecto a mis conocimientos cinéfilos, ya que el cine bélico era un género que no conocía demasiado bien, y tenía ganas de terminar en parte con este vacío.

Este ciclo me ha servido para conocer unos cuantos clásicos no solo del género sino de toda la historia del cine, además de otros filmes no tan conocidos pero igualmente recomendables. Algunos me han gustado más y otro menos, como debe ser, he sufrido decepciones y gratas sorpresas, pero en general puedo decir que estoy muy satisfecho con la selección que escogí al principio. Así que sin más complicaciones aquí os pongo, ordenado según las que más me han gustado, un breve resumen de mis impresiones de cada una de las películas:

-Ciudad de vida y muerte: enorme descubrimiento. No las tenía todas conmigo antes de verla, pero terminó revelándose como una grandísima película llena de dramatismo justificado. Magnífica fotografía e historia muy impactante.
-Apocalypse Now: clasicazo que justifica plenamente su fama. Tensión monstruosa y constante de principio a fin que te mantiene en vilo hasta unas escenas finales fantásticas. Seguramente la mejor película bélica que se haya hecho jamás.
-Black Hawk derribado: Ridley Scott en estado puro, ofreciéndonos un espectáculo de acción excelentemente narrado, sin alardes, creíble dentro de lo que cabe y honesto consigo mismo. Filme injustamente infravalorado.
-Platoon: otro clásico a la altura de las expectativas. Una visión cruda e incluso cruel completamente alejada del patriotismo exacerbado que vemos en otras películas similares. Tiene un buen puñado de escenas para enmarcar.
-En tierra de nadie: otro filme poco convencional que aborda un tema muy serio desde una perspectiva valiente, la de una comedia. Compensa su escasez de risas con un ritmo e historia entretenidísima. Otra joya a tener en cuenta.
-Lazos de guerra: no es de esas películas que te den muchas vueltas a la cabeza, pero merece mucho la pena. Dramatismo y escenas de guerra bien equilibradas. El final es simplemente monstruoso, en el buen sentido.
-En tierra hostil: estaba algo receloso pero ha terminado siendo mejor de lo que esperaba. Pese a todo, no tiene nada especial, y se hace un pelín larga.
-La chaqueta metálica: con Kubrick tengo una relación de amor-odio, y en esta ocasión no me convenció. Es buena, pero no me entra. Aún así, cumple con su objetivo.
-Stalingrado: demasiado lenta, aunque la primera parte me gustó bastante. Algo errática y falta de personajes con los que empatizar. El final me dejó muy frío.
-La delgada línea roja: es Terrence Malick, así que... Como siempre, primera hora (hora y media como mucho) interesante e incluso disfrutable, pero a partir de esa línea es imposible seguir.

Y esto ha sido todo. El próximo ciclo de cine, que comenzará la próxima semana, estará dedicada al director Woody Allen, del que he visto muy pocas películas (he estado reservando muchas desde hace meses para este ciclo), pero algunas me han gustado mucho. La selección es esta:
-Annie Hall (1977).
-Manhattan (1979).
-La rosa púrpura de El Cairo (1985).
-Hannah y sus hermanas (1986).
-Misterioso asesinato en Manhattan (1993).
-Balas sobre Broadway (1994).
-Poderosa Afrodita (1995).
-Desmontando a Harry (1997).
-La maldición del escorpión de jade (2001).
-Match Point (2005).

lunes, 6 de octubre de 2014

Ciclo de cine bélico: Lazos de guerra

Después de haber visto varios clasicazos estadounidenses del cine bélico y unos pocos títulos de otros países, hoy cerramos este ciclo con un filme procedente de Corea del Sur, país del que también podríamos mencionar "JSA" (o Joint Security Area"), la primera gran película de Park Chan-wook, pero por su historia se acerca más al thriller de intriga, por mucho que se desarrolle mayoritariamente en un puesto avanzado de la tensa frontera que divide las dos Coreas. "Lazos de guerra" seguramente no la veáis en muchas listas que hagan un repaso de los mejores filmes de este país, pero si hablamos de su resultado como película bélica, tiene poco que envidiar a las producciones norteamericanas.

La historia que nos cuentan es la de dos hermanos que viven con su madre y la prometida de uno de ellos en Seúl. El mayor es zapatero y prácticamente todo lo que gana lo utiliza para que su hermano pueda estudiar y tener un buen futuro. Así que los primeros minutos del filme nos muestra la vida feliz, que vive  esta familia. Pero por desgracia esta 'ilusión' queda destruida por la invasión de los comunistas, que oblliga a los dos hermanos a tomar las armas y marchar a la primera línea de batalla. En adelante toda la película se centra en la vida de ambos en el ejército, poniendo especial énfasis en cómo la relación entre ellos cambia conforme avanza la guerra.
Con un argumento bastante convencional pero efectivo, que apela muchísimo a lo emocional, "Lazos de guerra" es uno de esos filmes bélicos tipo "Salvar al soldado Ryan", que mezcla en una proporción muy equilibrada la narración de las acciones militares con el desarrollo de sus personajes. La historia gira alrededor de los dos hermanos, y no al revés. Personalmente, no tengo ninguna preferencia por ninguno de estos dos modelos, siempre y cuando lo equilibre bien y el resultado final sea satisfactorio. La verdad, es fácil empatizar con los protagonistas, y a la vez sentirte interesado por lo que está ocurriendo de modo que no nos perdemos en una maraña de operaciones bélicas.

Como dije antes, en un filme tan emocional como este tenemos un amplio surtido de escenas emotivas, música dramática y momentos épicos de soldados con la moral por los aires que a los pocos segundos reciben el impacto de las balas y los proyectiles de artillería. Pero lo mejor de todo es que aunque este despliegue de estímulos sea abundante, no se desmadran y en ningún momento llega a parecer exagerado hasta el punto de que la película se vuelva irreal. La culminación de todo esto es un final bestial, de altísima carga emotiva que sin duda llevará al borde de las lágrimas a más de uno, garantizado.
A fin de cuentas, una muy recomendable película de la escuela de "Salvar al soldado Ryan" (incluso me ha gustado más que la de Spielberg), que si bien no aporta nada nuevo no se hace nada pesada, es muy interesante y seguro que todos a los que os gusta el género la disfrutáis.

Mi puntuación:
Notable.

Y con esto, señoras y señores, doy por cerrado este ciclo. En los próximos días subiré una entrada con mis conclusiones y os introduciré el próximo ciclo, el tercero del blog. 



sábado, 4 de octubre de 2014

Los directores más inconfundibles del cine actual

Los directores de cine más famosos o reconocidos no siempre lo son por lo mismo. Hay algunos, como Steven Spielberg, Martin Scorsese o David Fincher que están donde están principalmente por las películas que han realizado, y por tener una forma de dirigir difícil de alcanzar. Otros, como Chris Nolan, con menos experiencia, se encuentran entre los más reputados dentro de su profesión por tener la capacidad de crear historias impresionantes, unido también a un excelente manejo de todo tipo de recursos fílmicos. Pero también existen aquellos que, más allá de los títulos que figuran en su filmografía, se han hecho conocidos por tener un muy peculiar estilo cinematográfico, a menudo inconfundible.

Lars Von Trier
No es que me parezca inaguantable, pero viendo alguna de sus películas me han entrado ganas de pegarme un tiro, hablando metafóricamente, por supuesto (muy horrorosa tendría que ser una película para llegar a ese extremo). Hay quien idolatra a este polémico director danés, y desde luego nunca deja indiferente a nadie, pero personalmente no trago con su estilo y sus filmes son un muermo casi absoluto. Lo 'peor' es que algunas tienen una duración bastante respetable (o que a mi se me hacen muy largas, que también puede ser), de dos horas largas y a veces llegando a las tres. Eso sí, es innegable que no hay nadie que se le pueda comparar.

Terrence Malick

Otro elemento de cuidado, aunque no tan radical que Von Trier. Sus películas siempre destacan por un intimismo extremo, por historias no muy elaboradas que priman los pensamientos y sentimientos de sus personajes y una narrativa errática que hace que a veces tardes en situarte cuando cambia de escena o se produce algún giro en el argumento. Sin llegar a los extremos del danés ya mencionado, tampoco es un director que me haga especial gracia, por un problema muy simple: su duración. Todos los filmes de Malick que he visto estarían bastante bien si fuesen de hora y media como mucho, pero pasando de esa línea siempre se terminan haciendo pesados.

David Lynch
Aunque ya lleva unos cuantos años alejado de los estudios de cine, sigue siendo uno de los mayores directores de culto de las últimas décadas, y sin lugar a dudas el número 1 del cine surrealista. A pesar de algunos altibajos de su carrera y de que algunas de sus películas no están a la altura de otras, sobre todo aquellas en las que estaba limitado artísticamente (hace poco hablé de esa especie de engendro cinematográfico llamado "Dune"), si estás dispuesto a ver filmes con poco sentido que, literalmente, te destrocen el cerebro en mil pedazos, este es vuestro director.

David Cronenberg
Ya he hablado largo y tendido en este blog de este canadiense, que es uno de mis directores favoritos. Su producción fílmica ha evolucionado considerablemente desde aquellos años 70, 80 y 90 en que todas sus películas desarrollaban su concepto de la 'nueva carne' y llegó a ser considerado uno de los más destacados realizadores del cine de terror (de hecho, es uno de los tres C del género, junto a Wes Craven y John Carpenter). En esta década su estilo se ha vuelto algo menos original, pero sin nunca perder su genialidad como director.

Kim Ki-duk
No podía faltar un representante del cine oriental en esta lista. Aunque Park Chan-wook también se merecería un puesto aquí, considero que su obra no alcanza los mismo niveles de originalidad y no es tan inconfundible (que al fin y al cabo es de lo que hablamos) como la de Kim Ki-duk. Realizador, entre otras, de "Hierro 3", "Seom" o "Time", sus filmes se caracterizan por lo poco convencional de sus historias, su ritmo extremadamente pausado, el escaso diálogo y sus 'cualidades experimentales'. Todavía me quedan varias de su filmografía por ver, pero las que conozco me han gustado.

Darren Aronofsky
El más joven y novel de esta lista. A diferencia de los demás, no tiene un estilo tan claramente marcado como los demás, pero con la excepción de "El luchador", sus películas se reconocen fácilmente. Desgraciadamente nunca ha alcanzado el nivel de magnificiencia que desplegó en "Réquiem por un sueño", por mucho que posteriormente haya sido más reconocido por el público y la crítica. Una lástima.

También hay unos cuantos directores más que he considerado y que podrían haber entrado fácilmente en esta lista, pero que por un motivo u otro no lo han hecho: Quentin Tarantino, Park Chan-wook, Stanley Kubrick, Terry Gilliam o Tim Burton.




martes, 30 de septiembre de 2014

5 recomendaciones (VII)

En realidad, ya que como veréis tres de las películas de las que os voy a hablar son coreanas, estuve pensando muy seriamente en aprovechar esta circunstancia para empezar una sección de cine oriental, pero como también tenía ganas de comentar los otros dos títulos y hace un tiempo desde la última entrada de esta sección... En fin, espero que veáis alguna (son muy variadas) y las disfrutéis.

Soy un cyborg
Una de las películas más absurdas que he visto en mi vida, pero que aún así tiene un encanto especial que hace que, además de las risas ocasionales, la estés viendo con una sonrisa constante. Su director es el reputadísimo Park Chan-wook, que acostumbra a crear filmes cada uno más retorcido que el otro, pero que con esta demuestra con creces que también es capaz de hacer comedias de lo más inocentes. La historia es la de una joven que 'hereda' de su abuela unas tendencias mentales... curiosas que la llevan a afirmar que es un robot, razón por la cual es internada en un manicomio donde coincide con la más variopinta colección de locos que uno podría imaginar, desde un hombre con complejo de inferioridad hasta una mujer con una obsesión crónica por inventar historias. Lo dicho, muy original, divertida y sorprendente, de las comedias más frescas que se han hecho en la última década.

Take shelter
No es ningún peliculón que te deje con la boca abierta mientras lo ves (y después) pero me gustó mucho por su forma de crear tensión a partir de lo que siente su protagonista, al que sigues constantemente durante todo su metraje y con el que se llega a empatizar fácilmente. Es impactante por su conjunto, y no por un par de escenas que sobresalgan sobre el resto, y tanto Michael Shannon como Jessica Chastain realizan interpretaciones magníficas. El final, por cierto, es muy bueno. Una fantástica propuesta de cine semi-independiente.

El bueno, el malo y el raro
Efectivamente, es una versión coreana del clásico western de Sergio Leone en clave paródica. Disparatado, ¿verdad? Pues no os dejéis engañar. Es cierto que la película no tiene más pretensión que ser una especie de western trasladado a la Manchuria de los años 30, con tribus chinas, soldados japoneses y bandidos coreanos pululando por un desierto y persiguiéndose unos a otros, pero es tan divertida y está tan bien hecha que no puedo decir nada negativo de ella. Además, está dirigida por Kim Jee-woon, y su trío protagonista son tres de los más famosos actores coreanos, Song Kang-ho, Lee Byung-hun y Jung Woo-sung. Merece la pena, hacedme caso, aunque solo sea por echaros unas risas bien sanas y ver buenas escenas de acción.

Hijos de los hombres

Es, sin exagerar, una de las mejores películas de ciencia ficción que se han hecho, y con esto os lo digo todo. Dirigida por Alfonso Cuarón, al que tanto bombo se le dio el año pasado por "Gravity" (que no le llega a esta ni a las rodillas), tiene muchísimos ingredientes que lo convierten en un gran filme, desde su excelente cinematografía, con unas secuencias que son un escándalo, y puesta en escena, hasta un argumento brillante, que a la vez de contarnos una historia interesantísima consigue ponernos cara a cara con lo mejor y lo peor de la condición humana. Si todos esto os parece poco, tenemos un notable reparto con nombres de la talla de Julianne Moore y Michael Caine en un papel más que curioso y, lo que es más, un Clive Owen que incluso parece un buen actor (no me ha gustado nada en ninguna de las películas en que le había visto antes). Además, plantea un futuro apocalíptico que no vemos ni mucho menos frecuentemente en los filmes de este género. Joya imprescindible. 

A Bittersweet Life
Si estáis familiarizado con el cine coreano, solo os diré que, a pesar de seguir el modelo de las películas de mafia, habituales en este país, es bastante interesante y está encabezado por la alianza de Kim Jee-woon y Lee Byung-hun, los mismo de "Encontré al diablo". Si no es así, os contaría que se trata de un entretenido thriller de acción con un argumento no demasiado original, pero bien contada. Se disfruta y se pasa un buen rato, ¿qué más queréis?





sábado, 27 de septiembre de 2014

Experimentos alemanes

Recientemente, en una de esas noches en que no había pensado de antemano ninguna película concreta para ver, como de costumbre me zambullí en las profundidades de internet en busca de algún filme que me llamase la atención, y sin tener que revolver demasiado en varias páginas de cine encontré cierto título alemán llamado "El experimento", de la que ya había oído hablar y que por su argumento parecía interesante. Además, tenía el aliciente de haber sido dirigida por Oliver Hirschbiegel, realizador de la notable "El hundimiento", película famosa por que de ella procede una escena concreta de Adolf Hitler que ha dado pie a decenas de parodias en la web. El caso es que pongo la película y al poco rato me viene a la memoria un filme que seguramente a más de uno le suene: "La ola".
"La ola" ("Die Welle" en alemán") es, para quien no lo sepa, una 'recreación' cinematográfica de un experimento que un profesor de historia llevó a cabo en Estados Unidos en los años 60 con el fin de explicar a sus alumnos el por qué del éxito del nacionalsocialismo en Alemania. La película no es más que una adaptación a la actualidad, en la que vemos como a partir de un simple proyecto de clase se crea un movimiento con identidad propia que termina haciéndose mucho mayor de lo que se pretendía en un inicio, y con consecuencias trágicas.

En cuanto a "El experimento", supongo que lo podréis deducir en parte por su título. Aunque no estoy seguro de si está basado en hechos reales o no (es muy posible), narra el desarrollo de un experimento realizado por investigadores de una universidad en la cual con un grupo de voluntarios se intenta estudiar las evoluciones en los comportamientos de carceleros y presos dentro de una prisión. ¿Cómo lo hacen? Repartiendo entre estos voluntarios ambos roles, que interpretarán durante dos semanas en un entorno no controlado aunque con la restricción de no poder ejercer violencia física. El resultado, de nuevo, termina con graves consecuencias.

Ninguna de las dos son obras maestras ni de lejos, en lo estrictamente cinematográfico no tienen absolutamente nada de especial, lo que más llama la atención de ambas es con muchísima diferencia su argumento. Tanto una como otra cuentan muy bien sus respectivas historias, están desarrolladas de forma que el espectador, como si fuese un investigador, vea con facilidad cómo van evolucionando las situaciones, a qué se deben estos cambios y qué consecuencias tienen. También son capaces de introducir cierta carga emocional, sobre todo en "La ola", de modo que puedes llegar a empatizar (no demasiado) con algunos de sus personajes. 

La verdad es que he visto muy pocas películas como estas dos. Sin ser documentales, recrean con mucha precisión algo que fácilmente podría pasar por un experimento cientíco, pero sin perder tampoco un mínimo de sentido fílmico. "El experimento" sobre todo trabaja bastante bien la construcción de personajes y tiene algunas cosas que hace que se la pueda clasificar dentro del género de intriga. De modo que si os interesa este tipo de cine, o la temática que tratan, os recomiendo muchísimo que no os perdáis estas dos películas.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Quién debería haber hecho...?

Hace varias semanas, mientras veía como David Lynch destrozaba de forma sistemática y concienzuda una grandísima novela de ciencia ficción como es Dune mediante una de las peores adaptaciones al cine de una obra literaria que he visto (y no porque Lynch sea un mal director), me pasó por la cabeza un pensamiento, una de esas veces en que repentinamente se enciende una lucecita en ese órgano llamado cerebro que tan poco utilizamos, y me dio por preguntarme: ¿quién debería haber hecho Dune (hablo exclusivamente del primer libro)? O mejor dicho, ¿qué director tendría la capacidad y habilidad suficiente para hacer a partir de un material tan rico y complejo como este una película a su altura?

A partir de esa idea inicial se me han ido ocurriendo otros casos similares de películas que probablemente habrían sido mejor realizadas por un director diferente al que en realidad lo hizo, o al menos que me parecería interesante ver.

Dune
Por supuesto, tiene que ser la que inicie esta pequeña lista. Como película, el "Dune" de Lynch era malo, muy malo, pero aún peor si se ha leído la novela de Frank Herbert. Para empezar, el ritmo y la forma de contar la historia no me parecen ni de lejos los adecuados, y muchos personajes están desarrollados de una forma que dejan bastante que desear. Esto se podría explicar por los problemas de producción de la película, que tuvo que ser reducida varias veces dada la extensión y complejidad del relato, con lo que inevitablemente se perdió mucho de su esencia (de hecho, los continuos inconvenientes que los productores le pusieron a Lynch provocaron que el propio director llegase a aborrecer la película). Lo que no tiene excusa de ninguna clase es el horroroso diseño artístico (desde mi punto de vista), tanto si hablamos de escenarios y efectos visuales como de vestuario.

¿Podría haber hecho el propio Lynch un filme mejor si las circunstancias hubiesen sido otras? Puede ser, pero personalmente creo que el británico Ridley Scott también habría sido una opción muy interesante, sobre todo si echamos un ojo a un par de fechas. Si la memoria no me falla, en los años 1979 y 1981 fue cuando se estrenaron dos de los mayores clásicos de ciencia ficción de la historia, "Alien" y "Blade Runner", ambos realizados por Scott, y "Dune" data de 1984. Con Ridley Scott a los mandos podría haber cerrado una trilogía inolvidable en el género y, quién sabe, incluso podría haber frenado o retrasado el importante declivo que sufrió el director durante casi 20 años, concretamente hasta que realizó "Gladiator".

El hobbit
Un ejemplo mucho más cercano y que estoy seguro que más de uno compartirá es la trilogía (todavía inconclusa) de "El hobbit". No quiero decir ni mucho menos que sean malas películas, pero sobre todo la primera me dejó una impresión no del todo buena, más si la comparamos con la excelsa "El Señor de los Anillos". De acuerdo, con la segunda entrega mejoraron bastante y es de esperar que la última siga la misma línea, pero a pesar de todo están a años-luz de lo que fue la trilogía de Frodo & Company, y realmente no esperaba que llegase a su nivel ni mucho menos lo superara, ante todo porque las novelas son bastante diferentes. Así que, ¿a qué se debe su aparición en esta lista?
No sé si sabéis (deberíais) que cuando se inició el proyecto de adaptar "El hobbit" a la gran pantalla, el mexicano Guillermo del Toro iba a ser el encargado de dirigirla, mientras que Peter Jackson únicamente ejercería como co-guionista y productor. Finalmente, sucesivos retrasos provocaron que del Toro abandonase la película y el oscarizado director neozelandés se hiciese cargo también de la dirección. Aunque Jackson seguiría siendo uno de los guionistas, creo que dirigida por Guillermo del Toro habríamos visto sin duda una versión muy distinta, más oscurantista y quizá sin todas esas ñoñerías que inundaron la primera entrega y que personalmente me aburrieron. ¿Quién sabe lo que habríamos visto?

La brújula dorada
A lo que os suene es probable que la conozcáis más por la obra cinematográfica, pero para vuestra información "La brújula dorada" es, también, la adaptación de una novela. El filme resultaba, en pocas palabras, un despropósito sin la más mínima gota de personalidad, que únicamente destacaba por un interesante diseño artístico y que podría pasar sin problemas por un título más de Disney... pero no lo es. La novela, la primera de una trilogía, es una complejísima y muy profunda odisea que llegaba a hablar de temas prácticamente metafísicos, con personajes fantásticos y que fusionaba a la perfección fantasía y ciencia ficción. En comparación, esta película se acerca a lo vergonzoso. Como referencia, su director años después trabajaría en una de las entregas de "Crepúsculo".

¿Qué nombre sería más acertado a la hora de adaptar este material? La única opción que se me ocurre, y por otro lado muy atrevida, sería los hermanos Wachowski, pero, y esto es importante, tomando como referencia su trabajo en "El atlas de las nubes" antes que en "Matrix". "El atlas de las nubes", título infravaloradísimo, tenía unas cualidades sobre todo en su forma de contar la historia, que podrían encajar muy bien en "La brújula dorada", con la que además comparte una atmósfera similar. A mí al menos me lo ha parecido. Aunque es algo que nunca veremos, la combinación entre los Wachowski, la brillante historia de "La brújula dorada" y su ambientación steampunk serían algo la mar de interesante.

Y hasta aquí esta entrada dedicada a la más pura especulación en la que he dado riendo suelta a las tonterías y/o genialidades que de vez en cuando pasan por mi cabeza. No pongo más ejemplos porque no se me han ocurrido más, pero os prometo que si se da el caso, aquí los veréis. 


domingo, 21 de septiembre de 2014

Al filo del mañana


Comparado con otros géneros, las buenas películas de ciencia ficción escasean. Buscad listas de estrenos de un año cualquiera (reciente) y comparad el número de títulos de este género que hay, y luego comparadlo, por ejemplo, con los dramas. Por si fuera poco, veríes también que un porcentaje cada vez mayor de ellos serán de películas de superhéroes. Una vez finalizada esta operación, y si superáis las ganas de rezar compulsivamente pidiendo la llegada de un mesías de la ciencia ficción, probablemente os fijaréis en el nombre de esos filmes, , y veréis cosas como "Origen", "Looper", "Pacific Rim" (¿qué pasa, algún problema?), "Distrito 9" o "Gravity". Algunas son maravillas; otras, muy entretenidas o bien hechas. Y en un punto medio entre ambas tendríamos uno de los estrenos recientes que más me han sorprendido positivamente.

"Al filo del mañana" es sin duda una de las películas que conjugan mejor entretenimiento puro y un mínimo de calidad cinematográfica de las que he visto en los últimos tiempos. No exagero, desde el primer minuto hasta el último es una gozada, tanto por lo que se ve en pantalla como por la historia que se cuenta, y además trabajando sobre una premisa muy arriesgada. la de escenas que se repiten una y otra vez con algunas variaciones. 
Y es que, aunque cualquiera pueda imaginar que una película así puede ser aburrida, lo cierto es que no lo es en absoluto. Es más, tiene en la forma de tratar estas repeticiones del tiempo uno de sus puntos fuertes. Haciendo uso de una elipsis  muy inteligente, y con un ritmo muy ligero y fácil de seguir, consigue que este ver una y otra vez la misma escena (que al final no es así, pues siempre hay alguna diferencia) no sea nada cansado, e incluso dota de personalidad el filme. Todo acompañado de escenas de acción intensas y bien filmadas en las que no te pierdes nada de lo que pasa. De las que dan gusto, vamos. Incluso tiene fragmento bastante cómicos, así que a pesar de la seriedad general de la historia llega a crear una atmósfera ligera.

Frente a las cámaras tenemos nada y más y nada menos que a Tom Cruise, a quien se le da especialmente bien la ciencia ficción y que hace solo un año también protagonizó otra interesante película del género, "Oblivion", y Emily Blunt, una de mis actrices favoritas que con su personaje en "Al filo del mañana" muestra un registro interpretativo que hasta ahora no habíamos tenido ocasión de ver. La pareja funciona muy bien, vemos con facilidad la tensión y los diferentes altibajos que sufre su relación y son creíbles en todo momento. Bill Paxton y Brendan Gleeson, en papeles más secundarios, sirven para elevar el nivel de la película.
Como dije antes, la película es una gozada, y esa sería la frase que utilizaría para definirla. Tiene aliens (no se a vosotros, pero a mí me han recordado a las criaturas mecánicas de "Matrix", cuyo nombre no recuerdo ahora), mucha y buena acción, una gran historia bastante sólida y sobre todo interesante, momentos humorísticos, buenos personajes y no peores actores. Si tuviera que ponerle pegas, únicamente sería que su final flojea un poco si lo comparamos con el conjunto del filme, pero como tampoco es algo demasiado 'gordo' que empañe el resultado final, se le puede perdonar y olvidar. Una película que realmente se disfruta viendo, que no es poco.

Mi puntuación:
Notable peligrosamente cercano al sobresaliente.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Ciclo de cine bélico: En tierra hostil


Estoy convencido de que muchas personas cuando ven la combinación entre cine bélico y Estados Unidos casi siempre se imaginarán filmes ultrapatrióticos, llenas de escenas de soldados demostrando su valentía y su amor por su país, de marines repletos de testorterona, con poco seso y canciones que hemos oído decenas de veces, y de fondo una clásica banda sonora, cuanto más épica y emotiva mejor. Si se tiene esa imagen es por algo, hay un gran número (demasiadas en mi opinión) de películas que cumplen todos estos requisito y que dan fundamento a este "paradigma", pero por fortuna existen algunos, no muchos pero suficientes, que de vez en cuando saltan esta barrera de argumentos y simbolismos tan manidos para apostar por un tipo de filme algo diferente. Por ejemplo, en este ciclo ya vimos algo parecido con "Black Hawk derribado" y "En tierra de nadie".

Si os estoy contando esto, ¿es porque "En tierra hostil" puede unirse a esta lista? Mmm, siento deciros que no del todo, aunque tampoco se la puede agrupar en el montón de las 'repite-fórmulas'. Digamos que está en un término medio, tiene cosas buenas y otras no tan buenas, pero vaya por delante que sabiendo el tipo de filme que es y quien está detrás de las cámaras me ha sorprendido en el buen sentido. Además, ya había visto la más reciente "Zero Dark Thirty", que también me dio una impresión parecida por mucho que no soporte la fanfarria nacionalista que tanto les gusta soltar a muchos directores estadounidenses cada vez que pueden. Aquí también lo hay, pero menos y no tan en primer plano. (Por cierto y antes de que se me olvide: si alguien se lo está preguntando, sí, esta es la película que para sorpresa de muchos arrebató el Óscar a mejor película a "Avatar" hace unos años, algo que no entiendo. No, no, lo que no entiendo es que las dos estuviesen siquiera nominadas, pero mejor que ganase "En tierra hostil" a que lo hiciese la de Cameron).
La historia, nos sitúa en la Irak ocupada (o lo que fuese eso) por Estados Unidos hace unos años, y se centra en un escuadrón de soldados dedicados a desactivar las bombas que los paisanos dejaban por las calles de las ciudades como si mierdas de perro se tratase (eso es lo que se ve en la película, a mí no me miréis). En este grupo tenemos un soldado joven algo neurótico con cierta facilidad para perder la compostura en situaciones de riesgo, un negro-hombre de color-afroamericano (para que nadie se ofenda) que se toma muy en serio su trabajo y el desactivador de bombas propiamente dicho, el clásico soldado que no parece tener miedo de nada y que se lanza a un coche-bomba en potencia con toda la tranquilidad del mundo.

La película no se me ha hecho larga en ningún momento, para nada, es la mar de entretenida y tiene escenas (el enfrentamiento en pleno desierto, la 'cacería' nocturna) llenas de tensión excelentemente manejadas. Trabajo de dirección impecable, muy similar al que se vio en "Zero Dark Thirty", contando todo con la mayor precisión. El filme es bastante pausado, tiene fragmentos de acción pero otros mucho más tranquilos que vienen muy bien. Y por último, aunque no entienda la utilidad de tener a dos grandes actores como Guy Pearce y Ralph Fiennes haciendo papeles insignificantes de cinco minutos, las interpretaciones de Anthony Mackie y sobre todo Jeremy Renner son de notable.

Mi puntuación:
Notable alto.

Y la próxima película es la última del ciclo.