lunes, 8 de diciembre de 2014

Sinsentido y carcajadas

Como quien no quiere la cosa, ayer por la noche, mientras me disponía a ver "Stalker", un clásico de ciencia ficción soviética (que quizá comente cuando la vea), ocurrió que en mi camino a la caza de provisiones a la cocina paso por delante del salón y me encuentro a la familia viendo una película... digamos curiosa. Me siento un momento a ver que tal y pasado un minuto o incluso menos mi curiosidad había llegado a tal punto que abandoné mi anterior plan y me enganché a ver dicha película. El filme en cuestión resultó ser "El quinto elemento".
Si os soy sinceros, no sabía prácticamente nada de esta película, más allá de que tenía una fama no muy buena y que estaba dirigido por Luc Besson, director del que hasta entonces únicamente había visto la notable "El profesional". No es un mal punto de partida. Poco después, tras unos minutos algo extraños que me hicieron temer que iba a tratarse de uno de esos títulos de ciencia ficción que terminan siendo horrendamente penosos, comenzaron a sucederse algunas escenas divertidísimas, casi de reírse a carcajadas.

Hace unos meses hablé de la monstruosa decepción que me llevé con el "Dune" de Lynch, y alegué como una de las (muchas) razones que me llevaron a calificarlo como desastre su terrible diseño artístico. En el caso de "El quinto elemento", donde el mayor exponente de su despropósito en este sentido es el personaje de Gary Oldman, el resultado habría sido el mismo si la película hubiese sido diferente, si hubiese intentado tomarse en serio a sí misma. Pero no lo hace, y por esa razón sus enfermizos escenarios, vestuarios y sobre todo peluquines tienen más sentido.
Así pues, lo que en otras circunstancias habría sido un imperdonable despropósito termina siendo un filme que si se toma como una parodia resulta entretenidísima y sobre todo muy divertida, con un humor que se sostiene sobre sus personajes: la pareja protagonista Bruce Willis-Milla Jovovich, el villano patético de turno (Gary Oldman) y un par de complementos perfectos como Ian Holm y Chris Tucker. 

Porque a veces la seriedad no es la mejor opción.


No hay comentarios:

Publicar un comentario