lunes, 10 de noviembre de 2014

No entiendo nada

Los que me seguís os leeis con cierta asiduidad mis artículos seguramente os habréis dado cuenta de que no suelo hacer críticas negativas, y que por contrario la mayoría de las que escribo están llenas de alabanzas y buenas palabras. Esto no se debe a que no me guste criticar ni porque tenga una personalidad positiva, sino simplemente porque mis gustos cinematográficos son bastante amplios y generalmente con que una película sea entretenida, esté medianamente bien hecha y tenga alguna pincelada de calidad y/u originalidad me contento. Pero hay veces, no muchas, en que veo un filme que me supera y me veo obligado a desatar un furia destructiva.
La película que voy a poner a parir aquí es "Boyhood". Sí, esa misma de la que con toda seguridad habéis oído hablar si seguís mínimamente la actualidad cinematográfica, de la que tanta gente habla maravillas y que tantos han alabado... ¿Por qué? Pues parece ser que por la simple razón de haber sido rodada a lo largo de doce años, en diferentes periodos de tiempo, a lo largo de la vida de un niño hasta su madurez. Y ya está, con esta frase os he contado de golpe toda la gracia y novedad que tiene la película, su argumento, y las razones que la han hecho tan famosa.

Yendo por partes, aunque respeto al mismo Richard Linklater que, en una jugada bastante similar a la de "Boyhood", tuvo la ocurrencia de rodar tres películas con diez años de diferencia entre cada una de ellas para crear la trilogía "Before" (o como la queráis llamar), que a mi personalmente me gusta mucho, estoy convencidísimo de que si hubiera hecho la misma película con actores diferentes para cada etapa de la vida del protagonista y se hubiese rodado de la forma 'tradicional' no habría tenido ni la mitad de la repercusión que está teniendo. Así de claro. Porque si le quitas esa peculiaridad "Boyhood" es una película del montón la mires como la mires. 
El argumento que más veces he leído para justificar su calidad más allá de su unica circunstancia especial es que su historia tiene el encanto de relatar la vida de un chico cualquiera, normal y sencilla. Vale, me parece muy bien que a muchos os guste ver eso, pero lo que no entiendo de ninguna manera es que se le esté colgando el cartel de obra maestra sólo por eso. Una película con tantos altibajos (de interés, no de un ritmo bastante uniforme) que pasadas las dos horas o incluso antes llega a aburrir soberanamente, con un protagonista que actúa peor conforme crece y tan anodina como esta no merece todos esos calificativos.

Os podéis imaginar la cara que se me queda cada vez que veo una quiniela de los Óscar y veo "Boyhood" como la gran favorita... En fin.



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