viernes, 17 de octubre de 2014

Millennium: la trilogía original

Es bastante probable que muchos de los que leáis esta entrada conozcáis, hayáis leido, o como mínimo os suene la trilogía de novelas "Millennium", escrita por el sueco Stieg Larsson, y que desde hace ya bastantes años se ha convertido en uno de los libros de misterio/thriller que se suelen recomendar, gracias a una fama considerable. También os sonará o habréis visto la película que David Fincher dirigió hace tres años, basado en la primera de las novelas, filme que a mí me gusta mucho y que recomiendo.

Sin embargo, muy poco antes de esta versión estadounidense, en Suecia, el país de Stieg Larsson y donde se desarrollan las novelas (que, lo digo ya, aún no he leído aunque probablemente lo haga en cuanto pueda), realizaron adaptaciones cinematográficas de las tres novelas, estrenadas, y probablemente también producidas, con poquísima diferencia de tiempo: todas ellas en un mismo año, 2009. Como decía antes, dado que la "Millennium" de Fincher me había gustado mucho, tras un revisionado reciente me planteé ver las películas suecas, teniendo en cuenta siempre que era poco probable que llegasen al nivel de la realizada por el genial director estadounidense.
La primera entrega de la trilogía, "Los hombres que no amaban a las mujeres" (el título inglés es "The girl with the dragon tattoo", y no, en este caso la mala traducción, deliberada o no, no es la española) era la única que podía comparar con la estadounidense, y seguramente por esa misma razón, es la que menos me ha gustado. La historia tiene muchos más componentes de intriga y misterio que en las dos películas posteriores, que se mueven más por el terreno del thriller puro, y no goza de la impecable cinematografía que Fincher siempre aporta a sus filmes. La versión sueca tiene un formato algo más televisivo, se centra más en relatar la historia que en crear una atmósfera inquietante, y según fuentes que sí han leído el libro, es más fiel a la novela y cuenta algunos detalles que no vemos en la película de Fincher.

La segunda y tercera parte de la saga no tienen ningún punto de comparación, ya que la versión de Estados Unidos aún está siquiera en producción según mis últimas informaciones (y por lo que parece no van a ser dirigidas por David Fincher y no es segura la participación de Daniel Craig). Se tratan de filmes algo más densos, en los que tienen especial relevancia ciertas intrigas y conspiraciones políticas y que tienen poco de ese ambiente de misterio que sí veíamos en la primera. Sin embargo, a mí me han gustado tanto o más, su ritmo frenético, el mayor protagonismo de Lisbeth Salander (de quién luego hablaremos más) y el simple hecho de que me gustan esta clase de historias han hecho que me hayan resultado entretenidísimas y muy interesantes.
Como ya he dicho, en los aspectos más técnicos las películas suecas están muy lejos de la de Fincher, sin que por ello se les pueda decir malas. En otros aspectos, los dos personajes protagonistas, para mi gran sorpresa, no tienen demasiadas diferencias entre una y otra. Por un lado, Daniel Craig, un actor solvente que a mí siempre me ha parecido muy creíble en todos los papeles en que he visto, hace un muy buen trabajo interpretando al periodista Mikael Blomkvist, superior, pero no por mucho, a la que lleva a cabo el sueco Michael Nyqvist. Más sorprendente me ha parecido que Noomi Rapace esté a la altura de la excelente caracterización que Rooney Mara hizo, dando vida a la provocativa y fascinante Lisbeth Salander, que ya ocupa un importante puesto entre mis personajes femeninos favoritos. La actriz sueca, que después de "Millennium" dio el salto a Hollywood con importantes papeles en producciones como "Sherlock Holmes: juego de sombras" y sobre todo "Prometheus", ha conseguido que en ningún momento echas de menos a su 'homóloga' estadounidense.

Mi recomendación es que veáis las dos versiones, pero el orden depende de lo que prefiráis. Si os interesa más ver una buena historia que un filme de intriga bien hecho, comenzad con la sueca; en el caso contrario, la de Fincher. Pero, sea como sea, una vez que terminéis una mirad la otra.


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