martes, 21 de octubre de 2014

Enter the void, cuando el cine y las drogas se acercan

¿No os ha pasado alguna vez que algo os llama mucho la curiosidad por un motivo que no sabríais expresar con palabras? No tienen que ser películas, os puede haber pasado con cualquier cosa que véis por la calle, o cuando estáis en una tienda y encontráis un objeto que solo por su aspecto os llama mucho la atención. Estoy seguro de que a todos os ha pasado más de una vez. Os cuento esto porque, desde hace bastante tiempo, me venía pasando algo así con esta película. Leía su nombre o veía el cartel en cualquier sitio de internet y resaltaba sobre todo lo que tenía a su alrededor. Pues bien, ayer me decidí a verla por fin, y no sé si ha sido casualidad o no, pero desde luego es una película como ninguna que he visto hasta ahora.

"Enter the void" es un filme (francés) dirigida por el director argentino Gaspar Noé, desarrollada en Tokyo y con protagonistas estadounidenses. Pero esta mezcla de nacionalidades es lo de menos, pues desde que comienza hasta prácticamente su final, la película es una especie de locura de colores y luces en un ambiente muy sombrío y con una historia que si bien tiene sentido, no deja de tener un aspecto muy surrealista. Tened claro, si por un casual os diese por verla, que es un filme con demasiadas características "experimentales" como para tomársela del todo en serio, y casi desde el principio (incluso diría que desde los títulos de crédito iniciales, muy curiosos), te lo deja bien claro.
Personalmente, no puedo decir que la película me haya gustado, pero no me arrepiento en absoluto de haberla visto. Aunque pasado un tiempo se haga larga, y "Enter the void" es muy largo, por momentos la he llegado a disfrutar. Desde el principio, cuando ves esa cámara 100% subjetiva que se mantiene en buena parte del filme, te das cuenta de que es muy especial, y si a eso le añades que hay escenas que recrean de una forma nunca vista la sensación de estar drogado (creo haber leído que el director lo basó en experiencias propias), la acertadísima elección del Tokyo nocturno como lugar de desarrollo de la historia y mucho detalles técnicos cargados de originalidad, dan como resultado un filme surrealista que te puede gustar si lo ves con la mentalidad adecuada.




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