viernes, 10 de octubre de 2014

El cine de Darren Aronofsky

Que la forma de hacer cine de un director evolucione es algo inevitable, y en realidad de lo más lógico, pero no siempre es igual de evidente. Hay mucho en los que a simple vista es muy difícil o casi imposible ver, y para ello sería necesario un estudio más complejo, pero hay otros para los que la única prueba necesaria es ver dos de sus primeras y más recientes películas. Por ejemplo, Peter Jackson, Cronenberg o Scorsese. A veces al espectador le gustará estos cambios, y otros no, sea por la razón que sea. Y hoy me gustaría contaros por qué creo que Darren Aronofsky me parece un director inferior a lo que apuntaba en sus orígenes.

Antes de nada, supongo que no hace falta que diga que es solo una opinión personal, te guste o no Aronofsky. Yo tampoco me considero un fan suyo, ni mucho menos, sobre todo porque la única de sus películas que me gusta sin ninguna duda es "Réquiem por un sueño". Pero, y de ahí viene buena parte de mi frustración cada vez que he visto un nuevo filme suyo, también la considero una de mis (muchas) películas favoritas, y una de las mejores que se hicieron en la década pasada. Como yo lo veo, desde entonces Aronofsky nunca se ha acercado al nivel de magnificiencia que desplegaba en "Réquiem por un sueño", es más, cada uno de sus títulos es un poco peor que el anterior, con una excepción que ya comentaré.
La primera película de Aronofsky, antes aún que "Réquiem por un sueño", fue "Pi, fe en el caos", una auténtica locura algo confusa y que por sí sola no es gran cosa, pero resulta interesante como filme experimental, y tiene una gran cantidad de elementos que ha repetido en el resto de su filmografía, empezando por su predilección por los personajes atormentados, a veces con tendencias autodestructivas, otras alterados por factores externos o una mezcla de ambos. También desplegaba en todo su esplendor los montajes basados en escenas frenéticas, con numerosos cambios de ritmo que caracterizarían sus primeros trabajos como director. Y, además, era su primera colaboración con Clint Mansell, su compositor 'fetiche'.

"Pi", solo sería un aperitivo para "Réquiem por un sueño", película que todo el mundo debería ver, y que sería la cumbre de Aronofsky como realizador, sin barreras, contando una historia de una forma personalísima y técnicamente difícil de superar. Junto con "Memento", "El club de la lucha" y alguna otra que me dejaré, es uno de los filmes que he visto con mejor montaje, y su final es monstruoso, insuperable y todos los calificativos, evidentemente positivos, que se os ocurra ponerle. Es una película tan buena que resulta hasta difícil hablar de ella, de modo que sigamos con nuestro recorrido.
Tras unos años de parón, en 2006 estrenaría "La fuente de la vida", la última de sus producciones más personales, y también la que peor críticas recibiría de toda su carrera sin contar "Pi". Las razones que llevaron a esta película a ser tan denostada como lo fue, probablemente fue consecuencia directa de su alto contenido espiritual, que unido al peculiar estilo de Aronofsky daban como resultado un cóctel bastante extraño que carecía de la espectacularidad de "Réquiem por un sueño", y por lo tanto la convirtieron en un título muy incomprendido. A mi "La fuente de la vida" no me parece una gran película, pero me gusta, más incluso que cualquiera de sus producciones posteriores, sobre todo por su originalidad y por una banda sonora hipnótica.

A partir de ahora es cuando cambiamos nuestra máscara de defensor de Aronofsky por otra de detractor suyo, y nos enfrentamos a las dos películas del director que mejor criticadas han sido, y que  en mi opinión, paradójicamente (o no, a veces me gusta ir en contra de lo que los críticos dicen), son muy sobrevaloradas y no les veo la gracia que mucha gente dice que tiene. Para empezar, "Cisne negro", película que como muchos sabréis ha sido puesta por los aires y se le ha colmado de alabanzas y premios, me parece un filme muy normalito, e incluso diría que cobarde, pues Aronofsky podría haber hecho mucho más con ese material si hubiese querido, algo mucho más radical. Es decir, que se queda corto. Ni la historia me parece gran cosa, ni la interpretación de Natalie Portman, y le falta esa especia de psicodelia que brillaba en sus primeras obras.
En cuanto a "El luchador", me dejó tan indifente que apenas sabría qué decir de ella. Sin duda, el más impersonal de los trabajos de Aronofsky. Seguramente haya a quién le guste este cambio de registro, pero no a mí. Y algo parecido diría de "Noé", que se nos presentó como una visión completamente diferente de la historia bíblica y que terminó siendo la más comercial de sus producciones, con poco fondo y muchísimo más ligero de lo que uno podría esperar.

Todos a los que os guste "Cisne negro" estaréis poco de acuerdo con lo que digo, y me parece bien, pero si no habéis visto "Réquiem por un sueño" os ordeno (si pudiese, claro) que la veáis en cuanto podáis, y volváis a replantearoslo. Aquí os espero.

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