lunes, 4 de agosto de 2014

Película de la semana: El gran dictador


Si alguien me preguntase si prefiero el cine clásico o el más moderno, más del 95% de los casos diría que me gusta más e incluso me parece mejor el contemporáneo, es decir, partiendo desde los años 70-80 hasta nuestros días. La razón es simplemente que la mayor parte de los clásicos que he visto (no todo, evidentemente), tienen un cierto aire inocente y/o falta de profundidad en muchos aspectos que no termina de gustarme. También hay que decir que muchas, muchísimas películas más modernas tienen este mismo problema. Sin embargo, en muy contadas ocasiones encuentro filmes 'antiguos' que dentro de la lista de mis preferencias pueden competir mano a mano y derrotar a muchas otras de época más reciente. Y esta es una de ellas.

Cualquiera que no conozca aunque sea por su imagen a Charles Chaplin debería hacérselo mirar, pues es uno de esos escasos personajes cinematográficos que han conseguido instalarse en el mundo de la cultura popular, ya sea por sus películas en la etapa muda del cine con su mítico personaje Charlot como por sus obras realizadas en la época sonora. Podría decirse que es la primera gran estrella de la historia del cine, aunque eso queda a juicio de cada uno.


De entre su extensísima filmografía, "El gran dictador", fue su primer título no mudo y una de sus más conocidas. Si antes dije que podría rivalizar con muchas películas modernas es sencillamente porque creo que poquísimas comedias de las que se hacen hoy en día están al nivel de lo que Chaplin hizo en este filme. Unificando su clásico humor basado en situaciones absurdas que provocan incontables risotadas a cada segundo y una aguda y hábil sátira política, lograba con ingredientes de lo más básicos una auténtica obra maestra, tanto del cine como de su género. Es difícil mencionar los momentos más graciosos, porque hay muchos, pero probablemente los discursos de Hynckel (no hace falta que diga a quién imita, ¿verdad?) y sus 'actividades gubernamentales' se llevarían el premio gordo.

"El gran dictador" no solo logra hacer reír mucho, sino que como mensaje pacifista funciona muy bien. Muestra en varias escenas la persecución que sufrían los judíos en Alemania, el pensamiento dictatorial del fascismo y el nazismo e incluso da un paso más allá en su emotivo discurso final, en el que no se limita a criticar a estos regímenes, sino a hacer un llamamiento a toda la humanidad. Hay que tener en cuenta que la película se estrenó en el año 1940, fecha en que aunque la II Guerra Mundial ya había comenzado EE.UU., país en que Chaplin llevó a cabo la mayor parte de su producción cinematográfica, aún era un país neutral, y no era fácil realizar un filme tan claramente propagandístico.


Pocas cosas más podría decir que no fuesen alabanzas a esta películas. Uno de mis filmes clásicos favoritos, y más aún, entre las comedias que más me han gustado.

Mi puntuación:
Obra maestra.

Y la película de la próxima semana es: Funny Games.

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