miércoles, 20 de agosto de 2014

Confesiones de un cinéfilo. Capítulo VII

Como siempre hago en esta sección, hoy vengo a hablaros sobre un tema más libre que no se podría encuadrar en otras secciones. Desde principios de este año y un poco de los últimos meses de 2013 he estado cubriendo huecos (y todavía me quedan muchos) de una cara del cine que antes tenía muchas ganas de conocer y al que he dedicado mucho espacio en este blog últimamente: el cine oriental, entendido como el procedente de China, Corea y Japón, tres 'potencias cinematográficas', si es que puede usarse esta expresión, cuyas películas suelen ser desconocidas por la gran mayoría del público.


Después de haber visto una veintena de películas coreanas, unas cuantas chinas, en especial de Zhang Yimou, y bastantes más japonesas, no me queda otra que decir que es una auténtica lástima que este cine esté tan eclipsado por el estadounidense, cuando en estos tres países se han hecho grandísimas joyas que pisotean tranquilamente a muchísimas, y no exagero, producciones norteamericanas similares. He llegado hasta un punto en que muchas noches prefiero ver un filme no tan bueno de cualquiera de estos países que muchas producciones de Hollywood. Grandes directores como el propio Yimou, Park Chan-wook, , Hayao Miyazaki o Bong Joon-ho podrían competir sin problemas con casi todos los mejores realizadores de nuestro lado del hemisferio, y salvos contadas excepciones como Miyazaki o Akira Kurosawa son muy poco conocidos por cualquiera que no esté un poco metido en el universo del cine.

Es una lástima, vuelvo a decirlo, y no es que en occidente no se hagan buenas películas, ni de lejos, aunque en Estados Unidos cada vez sea más negocio y menos arte, ese es otro tema. De lo que me lamento es que tanta gente nunca vaya a ver un excelente thriller policíaco como "Memories of Murder", que poco tiene que envidiar a las mejores de Fincher, por proceder de Corea. O "Confessions", esa maravilla japonesa de la que tanto he hablado. O las películas llenas de personalidad de Wong Kar-wai, por mucho que no me guste del todo el estilo de este director. 


Así que hacedme caso y a partir de ahora dadle aunque sea una oportunidad, si no lo habéis hecho aún, al cine oriental, porque os aseguro que no os váis a arrepentir y encontraréis un gran número de películas muy buenas que siempre merecen la pena ver. 


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