lunes, 21 de julio de 2014

Película de la semana: La vida de los otros


Ya dije la semana pasada, en el artículo de esta misma sección sobre esa maravilla de película llamada "Déjame entrar", que el cine europeo estaba en un muy buen estado de salud en cuanto a calidad, y como caída del cielo (os aseguro que la escogí por pura casualidad) hoy toca hablar de otra joya de nuestro continente, muy reciente que no hace sino reafirmar lo que dije en aquella ocasión. Y además esta vez se trata de un representante de la industria cinematográfica alemana, que ha dado a luz en lo que llevamos de siglo a un buen número de interesantes películas, aunque en mi opinión ninguna este al nivel de la que hoy nos ocupa.

Y ya que hablamos de cine alemán, me gustaría destacar un aspecto en concreto que ha hecho que esta nación tenga unas cualidades difíciles de encontrar en cualquier otra, y no hablo solo por su actividad en este mundo. Puede que me equivoque, pero no hay país que sea tan capaz como los alemanes de enfrentar su propio oscuro pasado de la misma manera que ellos lo hacen. Con mucha frecuencia estrenan películas basadas en la época del nazismo, las guerras mundiales o la guerra fría, y casi siempre desde un punto de vista muy crítico, mostrando las cosas como fueron sin hundirse en el sentimentalismo como suele pasar con los filmes españoles de la guerra civil y, por supuesto, con muchísimos de los realizados en EE.UU. Y "La vida de los otros" es un ejemplo más, igual que "El hundimiento", "Good bye, Lenin!" o "Stalingrado".


Entrando ya en un terreno más técnico, pienso que lo que hace de "La vida de los otros" una película como la que es, cercano al excelente, son ante todo dos cosas: su manejo del suspense, algo que nunca me cansaré de decir que es imprescindible en cualquier título de este género, y su desarrollo de personajes. Pocos filmes de espionaje que yo recuerde son capaces (y esta película lo es) de hacer que la historia esté soportada más por los personajes que por la trama y sus situaciones. En otras palabras, consigue que a partir de cierto punto nos preocupemos más por el destino de los personajes que por lo que va a ocurrir próximamente.

Además, es 100% coherente consigo misma, no da giros de timón radicales y el ritmo sigue una línea bastante recta, apenas hay altibajos a lo largo de las más de dos horas que dura. Por otro lado, cuando termina deja una sensación plenamente satisfactoria que hace que no lamentes lo más mínimo que se termina porque al fin y al cabo acaba como tiene que acabar. Y no voy a dar ningún detalle del argumento, no por el riesgo de hacer spoiler, sino porque la película merece que la veas con la cabeza completamente limpia de expectativas. Hacedme caso.

Llama la atención que su director, (agarráos porque el nombre quita el aliento) Florian Henckel von Donnersmarck, únicamente haya realizado otra película más aparte de esta: "The Tourist", una flojísima producción estadounidense protagonizada por Angelina Jolie y Johnny Depp que es un ejemplo perfecto de cómo Hollywood es especialista en atraer directores de todas partes del mundo a los que adosan proyectos infumables que terminan destrozando sus prometedoras carreras. Espero que este no sea el caso.


Mi puntuación:
Sobresaliente sin lugar a dudas. Casi una obra maestra.

Y la película de la próxima semana es: 2046.

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