lunes, 14 de julio de 2014

Película de la semana: Déjame entrar


Puede que alguno no coincida conmigo cuando digo que el cine europeo a día de hoy goza de buena salud. Y no hablo en cuanto a recaudaciones de taquilla, una circunstancia que me da bastante igual y que por otro lado no conozco lo suficiente más allá de los datos de España. Me refiero a la calidad de las películas que se hacen en nuestro continente, al saludable número de buenos directores y actores que llevan años haciendo obras de arte. Por mencionar algunos, tenemos las francesas "Intocable", "La vida de Adéle" o "The Artist", la alemana "Good bye, Lenin", títulos muy recientes como "Alabama Monroe" o "La Caza" y un gran puñado de filmes británicos.

En el género del terror, aunque esté claramente eclipsado por las producciones estadounidenses (que por cierto suelen quedarse lejísimos en cuanto a calidad cinematográfica y originalidad) también se han creado filmes interesantes, como "28 días después" y su secuela, la española "REC", dos títulos franceses que ya comenté hace no mucho, "Martyrs" y "A l'interieur", y la película que protagoniza esta sección, la sueca "Déjame entrar". Los que la hayan visto seguramente coincidan conmigo en que no se la podría encuadrar del todo dentro del género del terror, ya que tiene muchos elementos más propios del drama y el thriller, e incluso pinceladas románticas, pero en general sí que la calificaría así.


La verdad es que tenía muchas ganas de ver esta película, en parte por la gran cantidad de buenas críticas y comentarios que he leído, en parte porque el cine de vampiros suele gustarme, y realmente incluso ha superado mis expectativas, ya de por sí altas. El filme da en todo momento una sensación de frescura de lo más agradable, y es bastante original en sus planteamientos y desarrollos, más que en el argumento propiamente dicho. La historia, que se nos relata con sencillez, sin la más mínima complicación, te atrapa desde muy pronto (de hecho, diría que su único y pequeño fallo es que los primeros minutos son algo confusos) y no te suelta hasta el final. 

Además, utiliza sus herramientas a las mil maravillas, haciendo un uso magistral de un suspense muy especial, con el que a pesar de ya saber lo que está pasando y va a pasar, te mantiene en vilo esperando la próxima escena y el próximo giro de los acontecimientos. Se vale de juegos de luces y sombras, de planos generales que mantienen la distancia con la acción de modo que solo puedes intuirla y de un gore muy muy suave pero efectivo (tanto que apenas aparece en uno o dos momentos) para generar una atmósfera perfecta. Inquieta solo lo justo y necesario, para de paso dejar hueco a otro aspectos de la trama.


Junto a todo ello, tenemos una pareja de jóvenes protagonistas que gracias a sus excelentes interpretaciones mejoran aún más un filme ya de por sí magnífica. Kare Hedebrant, en el papel de un niño con todo el aspecto de no ser capaz de matar ni a una mosca, sensible, tímido e inocente; y Lina Leandersson, que a lo largo de la película demuestra ser una actriz capaz de imprimir en su personaje todos los matices que se le suponen, con un rostro que además tiene una cierta cualidad atemporal, de modo que en algunas escenas parece mayor que en otras.

Para terminar, mencionar que existe un remake estadounidense, como hacen al otro lado del charco siempre que más allá de sus fronteras hacen un producto con potencial, que no tengo intención de ver, al menos a corto o medio plazo. Si tenéis dudas con respecto a cuál elegir, o si simplemente buscáis una película que os pueda sorprender con trazas de suspense, os recomiendo que veáis esta maravilla.

Mi puntuación:
Sobresaliente.

Y la película de la próxima semana es: La vida de los otros.




No hay comentarios:

Publicar un comentario