miércoles, 2 de julio de 2014

El cine de animación japonés (I): Hayao Miyazaki y Studio Ghibli

Junto a otra entrada que probablemente publicaré la próxima semana, en este artículo voy a tratar un tema del que tenía ganas de hablar desde hacía tiempo: la animación japonesa. Aclaro de antemano que, aunque también pueda entrar en la misma denominación, no voy a referirme a las series de anime, de las que también soy muy fan pero que, por no ser películas y por otros aspectos no tendrán cabida en este blog. Habrá quién piense que es lo mismo, que se pueden meter a las películas de Miyazaki y a series tan famosas como "Death Note", "Evangelion", "Fullmetal Alchemist" y demás en un mismo bote, pero en realidad hay tantas diferencias que si no fuese por su país de procedencia y por el hecho de que sean productos de animación que prácticamente los considero géneros distintos.
Personalmente, me gusta mucho más la animación japonesa que la occidental, tanto por estilo de dibujo como por sus historias, siempre hablando en general, claro. No soy muy amigo de las películas de Disney más clásicas, y es raro que vea un filme de esta clase, ni siquiera los más recientes de Pixar o Dreamworks. Cierto, tienen buenas películas, pero pocas, muy pocas, pueden compararse con muchas de las que voy a hablar ahora.

Si Walt Disney es el gurú, el gran referente de la animación occidental, en Japón su homólogo sería sin lugar a dudas el gran Hayao Miyazaki, recientemente retirado y creador de auténticas maravillas del cine. Y aunque detrás de Studio Ghibli, fundado por él, también hayan otras importantes producciones como "La tumba de las luciérnagas" o "Cuentos de Terramar", es Miyazaki su cabeza indiscutible, todo ello gracias a una filmografía extraordinaria que ahora repasaremos.

Temática:
Decir que el estilo de Miyazaki ha evolucionado a lo largo de los años es muy evidente. Su producción fílmica ha tenido muchos cambios desde sus primeras películas a principios de los años 80 (anteriormente ya había realizado algunas series), tanto en cuanto a su estilo de dibujo como por el público al que ha ido dirigido. Si analizamos su trayectoria, vemos que aquellos títulos más infantiles como "Mi vecino Totoro", "Nicky, la aprendiz de bruja" o "Porco Rosso" han dado paso a un tratamiento más oscuro y/o maduro en la que yo llamo su 'trilogía dorada' y su última película, "El viento se levanta". Sin embargo, siempre ha mantenido ciertos temas e imágenes o escenas recurrentes.


Por ejemplo, Miyazaki, un antibelicista y ecologista convencido, ha introducido en numerosos filmes, por no decir casi todos, constantes referencias a los desastres que el ser humanos ha producido en la naturaleza, muchas veces representado mediante 'guerras' entre el hombre y su entorno ("La princesa Mononoke", "Nausicaa"). Del mismo modo, y a menudo muy unido a lo anterior, ha reflejado la crudeza y los perjuicios de la guerra en sus cintas, y no precisamente evadiendo mostrar imágenes crudas. Los dioses o espíritus japoneses ("Mi vecino Totoro", "El viaje de Chihiro") o la aviación ("Porco Rosso", "El viento se levanta") han sido otros de sus temas más frecuentes.

Estética y ambientación:

Una de las cosas que más me gustan de las películas de Miyazaki es el mundo en que se desarrollan sus historias. Aunque en ocasiones ha mostrado entornos más realistas o algunos basados en el Japón feudal (como "La princesa Mononoke", "El viento se levanta" o "El viaje de Chihiro"), muy a menudo se ha valido de la estética steampunk para ambientar sus filmes. Y lo cierto es que la mayoría de las veces le ha funcionado más que bien. Esa mezcla entre ciudades y personas propias del siglo XIX y máquinas futuristas fueron protagonistas de películas como "El castillo ambulante", "El castillo en el cielo" o "Nausicaa", pero también se dejó ver en "El viaje de Chihiro", y si mal no recuerdo (hace varios años que la vi) también en "Nicky, la aprendiz de bruja".

Aparte, el detallismo a veces extremo de su estilo de dibujo le ha permitido construir lugares caóticos o recargados y que se combinan muy bien con uno de sus ingredientes estrella: las criaturas viscosas, y si son oscuras mejor, llámense Sin Cara, Espíritu del Bosque o los magos corruptos de "El castillo ambulante". 

Personajes:

En este apartados tampoco podemos quejarnos. A lo largo de su filmografía, Miyazaki ha creado una larga lista de grandes y emblemáticos personajes, algunos de ellos muy conocidos. También es cierto que suele haber algunos que se repiten, con diferentes nombre y aspecto, en muchas de sus películas, pero ¿qué escritor o director de cine no lo hace?

Habrá a quien le guste más uno u otro, pues hay donde elegir. Personalmente me quedo con la princesa Mononoke, pero también tenemos a Nausicaä, a Porco Rosso, a Totoro, Ashitaka, Lady Eboshi, los espíritus animales del bosque de "La princesa Mononoke", Chihiro, Haku o el carismático pero problemático mago Howl.

Su obra:

Una vez introducido, repasemos ligeramente la obra de Hayao Miyazaki. Antes aclararé que, a excepción de "El Castillo de Cagliostro", he visto todas y cada una de sus películas, aunque algunas hace bastante tiempo.

Como dije antes, sus primeras obras, a pesar de mantener su temática habitual, eran en cierto modo más infantiles que varias de las que realizaría en este milenio. Comenzaría con "Nausicaä del Valle del Viento", su primer gran éxito (en Japón) y el filme que conduciría a la creación de Studio Ghibli. Junto a "La Princesa Mononoke" se la puede considerar su principal película ecologista, dado que se desarrolla en un futuro post-apocalíptico en el que gran parte de la tierra está cubierta por bosques de hongos gigantescos en las que habitan toda clase de criaturas. De fondo, guerras entre diferentes ciudades-estado y la búsqueda de un ser que teóricamente podía cambiar la situación en favor de la humanidad.

Posteriormente llegaría "El castillo en el cielo", una curiosa fábula con el tema de la aviación muy presente que, como su título indica, relata la historia de dos niños, un grupo de piratas aéreos, un ambicioso oficial del gobierno... y una mítica fortaleza que flota entre las nubes. Más tarde, entre finales de los 80 y principios de los 90 Miyazaki realizaría tres filmes en mi opinión algo inferiores (aunque nada despreciables): "Mi vecino Totoro" (sí, ya se que para muchos es una de sus mejores películas), "Nicky, la aprendiz de bruja" y "Porco Rosso". 


Sería a partir de 1997 cuando Hayao Miyazaki, ya por aquel entonces un respetado director, alcanzaría la cumbre de su producción con el estreno de la primera película de su 'trilogía dorada': "La Princesa Mononoke". Años después la seguirían "El viaje de Chihiro" y "El castillo ambulante". Aunque esta última esté medio paso por detrás, las anteriores son auténticas maravillas cinematográficas, dos películas que cualquier aficionado al cine debería ver (si no la has visto ya estás tardando en buscarla), prácticamente perfectas. Si tuviera que quedarme con solo una estaría en enormes dificultades para elegirla. 

Para concluir, y tras "Ponyo en el acantilado", una adaptación japonesa del clásico "La sirenita" de Hans Christian Andersen, hace pocos meses se estrenaría la que sería su despedida del cine: "El viento se levanta", una de sus películas más maduras, realistas y a la vez polémicas, ya que trataba la vida de Horikoshi Jiro, un ingeniero aeronáutico que fue el principal responsable de la creación de los cazas Zero, los aviones que lideraron el ataque de Pearl Harbor y que fueron una pieza fundamental de las fuerzas aéreas japonesas durante la II Guerra Mundial.

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