miércoles, 30 de julio de 2014

Ciclo de cine bélico: Apocalypse Now


Ya sobrepasado el ecuador de este ciclo, llega ahora el turno para otro clasicazo del género bélico y directamente de todo el cine, una película de indudable fama, no solo por estar dirigida por el mítico Francis Ford Coppola, sino por su propio contenido. De nuevo, como "Platoon" y "La chaqueta metálica", ambientada en Vietnam (que se le va a hacer, en aquella época era el único conflicto bélico que interesaba a los cineastas), pero con unas claves, desarrollo e historia que se aleja mucho de lo más habitual en este género.

Podría clasificar a "Apocalypse Now" como un filme de guerra con un tono y ambientación que lo acercan a una especie de thriller de intriga psicótico. Porque en esta película el ambiente, como ya lo era en "Platoon" se convierte en un ingrediente esencial que le añade un toque de mucha personalidad, y gracias al cual el espectador se siente envuelto por una sensación muy inquietante en todo momento, perfecta para la historia que se cuenta. Esto lo consigue Coppola con una notable banda sonora, una serie de situaciones perfectamente ajustadas al caos de la guerra en la selva, un argumento que se va desvelando a cuentagotas en el que nunca sabemos más que el propio protagonista, y un ritmo excelente, homogéneo sin caer en la monotonía en ningún momento. 


Junto a estos aspectos de carácter más técnico, hay que destacar que la película es mucho más que el clásico filme bélico basado en dos enemigos que se disparan entre ellos hasta que uno gana. En parte porque las escenas de acción son bastante escasas, y porque incluye muchos momentos que propician la reflexión del espectador, y con los que se busca tratar más temas que la guerra. Por ejemplo, el encuentro con los franceses o las playmates, la despreocupada personalidad del coronel Kilgore (y su mítico "me encanta el olor del napalm por la mañana") o, por supuestísimo, las conversaciones finales entre el protagonista y el fascinante e inquietante coronel Kurtz.

Las interpretaciones son realmente buenas, en especial la de Martin Sheen y la de un estelar Marlon Brando en un papel breve pero cuya presencia es casi evidente durante la mayor parte del filme, convirtiéndose en una sombra constante. Con todo esto, entenderéis que la película me ha encantado, es sin duda el mejor título de este género que he visto (quizás no el que más me gusta), lleno de personalidad y con una historia magnífica. Tengo que aclarar que aunque he visto la versión larga, con una duración de más de tres horas, en ningún momento me ha parecido excesivo su metraje. Una inolvidable obra maestra para enmarcar.

Mi puntuación:
Prácticamente perfecta.


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