lunes, 23 de junio de 2014

Película de la semana: El último emperador



En general, no soy muy amigo de los biopics, no porque no me gusten como género sino porque al hacerlos se suele caer en numerosos fallos que se repiten sistemáticamente. Por ejemplo, se suelen resaltar los aspectos positivos del personaje o se distorsionan o incluso suprimen fragmentos de su historia con tal de que quede mejor cinematográficamente. Pese a ello, hay algunas películas muy recomendables como "Braveheart", "Una mente maravillosa" o "El discurso del rey", que aunque no son perfectas sus aspectos positivos compensan con creces sus puntos en contra.

Antes de verla, estaba muy receloso con respecto a "El último emperador", una película de mucha fama dada la gran cantidad de premios que obtuvo en su momento. El motivo principal es que se trataba de un filme realizado por occidentales que relata una historia ocurrida en el lejano oriente, en China, y varias veces me he llevado importantes decepciones con estas películas dada la transformación que se hace de algunos aspectos de la cultura de estos países, en años recientes para hacerlas más atractiva al público europeo y estadounidense. Quizá sea por su director, el experimentado Bernardo Bertolucci, pero más allá del fastidioso hecho de que sus protagonistas hablen en inglés, en este sentido "El último emperador" ha superado mis expectativas.


Con un muy buen ritmo y una historia que a mi por lo menos me ha parecido interesante en todo momento, "El último emperador" relata la vida de Pu Yi, el último emperador de China, desde su nacimiento y sus primeros años en la Ciudad Prohibida hasta la época de la Revolución Cultural de Mao Zedong, pasando por su época como títere de los japoneses en Manchuria. Como dije antes, la película refleja tanto las luces como las sombras de su protagonista: sus pensamientos 'reformistas' durante su juventud o su carácter generalmente bondadoso por un lado, y por otro su ingenuidad y falta de perspectiva que le llevaron a tomar decisiones fatales para él y las personas cercanas a él. 

No es un filme espectacular en sus aspectos técnicos, no tiene interpretaciones inolvidable (aparece el recientemente fallecido Peter O'Toole con un papel de enorme importancia) y está lejos de convertirse en una película extraordinaria, pero por decirlo de una forma, es muy 'limpio', hace lo que puede con los ingredientes que tiene, sacando el mejor partido de la historia y de cosas como el diseño de producción, sobresaliente. Además, no parece que dure más de dos horas y media.

Mi puntuación:
Alrededor de 8, e incluso un poco más.

Y la película de la próxima semana es: Psicosis.

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