miércoles, 18 de junio de 2014

Ciclo de cine bélico: Platoon


Es el turno para una de las películas míticas de este ciclo, y por extensión de todo el cine bélico. Con un buen puñado de premios y alguna escena muy conocida podríamos ponerla sin problema en el club de las leyendas del género, codo con codo junto a otras como "Salvar al soldado Ryan", "La chaqueta metálica" o "Apocalypse Now". Por si fuera poco, su director es Oliver Stone, que aparte de esta ha realizado varios filmes de la Guerra de Vietnam y otros títulos con cierta polémica.

Como podréis imaginar los que sabéis algo de Stone, y no me refiero solo a sus películas, "Platoon" se destaca por la ausencia del patriotismo que impregna, empapa y os diría más adjetivos pero no los recuerdo, el cine bélico estadounidense de entonces y ahora. Es un filme ante todo crudo, enormemente realista, algo lógico si se tiene en cuenta que el propio Oliver Stone combatió en la Guerra de Vietnam. No hay épica, ni heroísmo ni florecitas en el aire. Ni un discurso de los que tanto gustan al otro lado del charco. Nada de eso. Y qué queréis que os diga, personalmente lo agradezco. 



Aunque le cuesta arrancar (el comienzo quizá sea lo más flojo), a partir de la media hora, una vez que los monólogos en off de Charlie Sheen se hacen menos constantes, la película se disfruta mucho, entretiene y captura toda la atención. Nos hace odiar a algunos personajes, compadecernos de otros y, ante todo, se esfuerza, y creo que lo consigue, en mostrar los inútil que fue aquel conflicto (vale, todas las guerras lo son, pero hablo concretamente de Vietnam). 

Muy bueno también el apartado de los personajes. Sin ser ninguno sobresaliente, sin haber alguien que se destaque sobre los demás, a nivel interpretativo es mejor que muchas otras películas bélicas en las que parece que la única premisa que se les da a los actores es poner cara de bruto y pegar gritos cuando disparan. Hay estereotipos pero los justos. Por supuesto, imagino que la mayoría de los que habéis visto el filme coincidiréis conmigo en destacar a esos dos opuestos, esos dos contrarios en la balanza que son los personajes de Willen Dafoe y Tom Berenguer, que encarnan lo mejor y lo peor de un soldado.

No hay mucho más que decir. Como podréis suponer me ha gustado, no era lo que me esperaba (tampoco esperaba nada en especial) y entra de golpe en la lista de mis películas bélicas favoritas. 

Mi puntuación:
No es de sobresaliente pero le doy sin problemas un notable alto.

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