lunes, 26 de mayo de 2014

Película de la semana: El Padrino. Parte III


Para muchas personas, muchísimas, "El Padrino" es el clásico de los clásicos, la mejor película de todos los tiempos. Yo no lo discuto, es cierto que dado los 'especial' de mis gustos cinematográficos no está entre mis películas favoritas pero indudablemente es uno de los mejores títulos de la historia del cine, una obra maestra. Por esa misma razón, desde hacía un tiempo, concretamente desde que vi la segunda parte, tenía una cuenta pendiente con Coppola y Al Pacino: terminar la trilogía. Vi las dos primeras hace bastante, aunque más tarde de lo que me gustaría decir. "El Padrino", la original, la madre de todos los filmes de la mafia, me gustó, muchísimo, pero la segunda me dejó un sabor ligeramente agridulce, probablemente debido a las expectativas que tenía en ella dada la magnificiencia de la anterior. Echaba de menos a Vito Corleone a pesar de que el bueno de Michael no dejaba nada que desear, y las escenas en clave de precuela protagonizadas por Robert De Niro se quedaban cortas, me habría gustado que tuviese mayor importancia.


"El Padrino. Parte III" se realizó como sabéis unos quince años más tarde de la segunda, con Al Pacino bastante mayorcito, lo mismo que los pocos supervivientes, Diane Keaton o Talia Shire. Sin embargo, ninguna de las ausencias se hace demasiado evidente. El propio Michael Corleone aquí recuerda en algunos momentos a aquel Don Vito interpretado por Marlon Brando, y aunque se eche de menos a algunos de los personajes más prominentes de las anteriores películas (en especial al consigliere Tom Hagen), las nuevas incorporaciones cumplen de sobra. Especial mención en este sentido para Mary Corleone, la hija de Michael que aquí tiene un papel de vital importancia, y Vincent Mancini, que parece una reedición de aquel joven y temerario Michael que vimos en las primeras entregas. Junto a ellos, una importante lista de antagonistas que ponen realmente en jaque a la poderosa familia Corleone.



Esta "Parte III" ni me ha gustado tanto ni es mejor que la magnífica primera película de la saga. Es prácticamente imposible y por otro lado tampoco lo esperaba. Pero sí que me ha gustado más que la segunda, en mi opinión es más entretenida, con una historia compleja sin ser excesiva. El interés está garantizado desde el primer minuto, desde esa cena familiar que a mi por lo menos me ha dado la impresión de que buscaba emular el comienzo de la primera. El desarrollo es muy bueno, se centra la atención en Michael Corleone pero del mismo modo los secundarios también tienen sus momentos, y creo que ninguno de los personajes más importantes tenga lagunas visibles a simple vista. Y por si todo esto fuera poco, el final es bestial, apoteósico, a la altura de la trilogía. No voy a decir nada para no hacer spoilers, pero en mi opinión es una de las mejores escenas de las tres películas. En términos generales, el filme es casi un homenaje a las otras dos, con sus luchas de poder entre familias, las intrigas políticas y los problemas dentro de la propia familia Corleone. E incluso se toman la libertad de introducir hechos históricos auténticos (el nombramiento del papa Juan Pablo I y su aún misteriosa muerte).


Mi puntuación:


Sobresaliente. En cuanto a calidad, entre la primera y la segunda.


Y la película de la próxima semana es: Metrópolis.

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