lunes, 21 de abril de 2014

Película de la semana: Despedidas


¿Pensábais que una vez finalizado el ciclo de cine japonés iba a olvidarme de los nipones? Ingenuos... Y ahora os preguntaréis por qué no incluí esta en el susodicho ciclo. Muy sencillo: ya la había visto hace unos años, y ahora ha llegado el momento de revisionarla con nuevo ojos. Los que hayan oído hablar de ella seguramente sabrán que "Okuribito", que es el nombre que utilizaré a lo largo de esta crítica, fue la película que en 2008 ganó el Premio Óscar a la mejor película de habla no inglesa, después de más de 50 años sin que se lo llevase una candidata de este país (de hecho, fue hace tanto tiempo que por aquel entonces esta categoría de la Academia tenía un estátus casi más honorífico que oficial). Los que me hayáis leído antes quizá sepáis que no le doy demasiada importancia a estos premios, pero en casos como este dan una buena visión de la importancia y calidad de esta película.


Para empezar, lo curioso de este filme es su sencillez, tanto en el argumento como en su desarrollo. No es una película con una historia enrevesada ni compleja, es facilísima de seguir, y tampoco se basa en el lenguaje. Con esto quiero decir que "Okuribito" puede gustarle a cualquiera, puede llegar a casi cualquier persona con igual eficacia, no tendréis que interpretar ningún tipo de simbología ni os perderéis en ningún laberinto de tramas y personajes. Eso sí, he dicho que es sencilla, no simple. También os gustará a todos aquellos que prefieran historias sólidas, bien contadas, con sus momentos dramáticos, cómicos y románticos. Es equilibrada, muy equilibrada. Y aunque dure algo más de dos horas (que no es un metraje excesivo, pero tampoco una película de hora y media), no cansa en absoluto, es muy agradable de ver. Diría que es perfecta para un día en que busquéis un filme capaz de relajaros sin tener que darle demasiado uso a la materia gris.



La historia de "Okuribito" es la de un joven violonchelista, casado y que toca en una orquesta de una gran ciudad, pero debido a la disolución de dicha orquesta se ve obligado a regresar a su ciudad natal, una población tranquila de aspecto rural. Allí, debido a un malentendido comienza a trabajar en una compañía cuyo cometido es preparar a los cadáveres para su viaje al más allá. Esta nueva ocupación, a pesar de su carácter ceremonial en muchas ocasiones (los que tengan algunos conocimientos de la cultura japonesa entenderán por qué), hace que, más allá de la incomodidad inicial del protagonista, algunas personas entre las que se incluye su mujer, se desagraden muchísimo por que su trabajo implique un contacto tan directo con los muertos. Junto a esta trama, su pasado como violonchelista sigue presente, y más importante aún, su relación con su fallecida madre y un padre al que hace años que no ve.


Como véis, no es nada del otro mundo pero no deja de llamar la atención por la originalidad de su trama (¿cuántas películas habéis visto que traten de un hombre preparando cadáveres?). Os aseguro que "Okuribito" es un título que merece muchísimo la pena ver. Las escenas en las que, de una forma sumamente ceremoniosa, se manipulan los cadáveres, transmiten una serenidad inmensa, y además el resto de la película está bien aderezada con momentos dramáticos y otros ligeramente cómicos pero que funcionan muy bien. Junto a ello, muy buena actuaciones y una banda sonora preciosa compuesta por el gran Joe Hisaishi (el mismo que suele escribir las partituras de las películas de Hayao Miyazaki y Takeshi Kitano) en la que destaca un magnífico tema principal de cello. Lo dicho, muy recomendable.



Mi puntuación:


Sobresaliente simple.


Y la película de la próxima semana será: Casino.

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