lunes, 7 de abril de 2014

Película de la semana: Bailar en la oscuridad


Creo que la mayoría de los que leáis esto estaréis de acuerdo conmigo en que Lars Von Trier es uno de los directores de cine que ocupan más titulares por sus películas polémicas y/o su estilo tan personal e incomprendido. David Lynch, Darren Aronofsky o Terrence Malick son otros ejemplos habituales, pero no creo que ninguno de estos tres lleguen a los niveles del realizador danés. Advierto, esta es la primera de sus películas que veo, pero no es necesario ser un experto en la filmografía de un director para tener una idea del impacto que crea cada vez que estrena una de sus obras. En el caso de Von Trier, no hay más que leer alguna referencia de uno de estos dos filmes: "Nymphomaniac", su estreno más reciente, un título calificado por muchos como pornográfico, o "Anticristo", para algunos genialidad y para otros una locura producto de una mente muy perturbada. Sin duda, uno de esos directores que no dejan indiferente absolutamente a nadie.


Pero centrémonos en esta película. "Bailar en la oscuridad" , quizá el considerado mejor filme de su autor, es la tercera entrega de una de las trilogías en  que Lars Von Trier suele dividir sus producciones, la trilogía Golden Heart, precedida por "Rompiendo las olas" e "Idioterne" (no, no está mal escrito). La historia que se relata es muy trágica, sensación que se acentúa debido a la forma en que está narrada: una inmigrante checoslovaca en Estados Unidos con graves problemas de vista lleva una vida bastante normal, trabajando cada día en una fábrica, participando en unas clases de teatro para dar salida a su amor por los musicales y ahorrando dinero para poder operar a su hijo en el futuro. Hasta ahí no hay demasiados problemas pero todo se tuerce cuando una serie de desafortunados acontecimientos. Su enfermedad empeora, pierde el trabajo y, sobre todo, sufre una traición que tendrá horribles consecuencias.



Como es la primera película que veo de Lars Von Trier, creo que es necesario que de una primera opinión sobre el estilo de este director, o al menos del que emplea en este título concreto (no sé si será igual en el resto de su filmografía). Sin dar muchas vueltas, no me ha gustado. Desde que comienza hasta que acaba Von Trier utiliza un sistema narrativo demasiado personal y, por tanto, subjetivo. Ya sabéis que yo precisamente no soy detractor de que los directores impriman su propia huella en lo que hacen, y justo por eso muchas películas que podrían ser mediocres pueden llegar a convertirse en obras maestras. Sin embargo,  por esa misma razón, por la extrema personalidad que tienen estas obras, puede suceder que no te gusten, y es lo que me ha pasado con "Bailar en la oscuridad". En estos casos siempre alabo la valentía del director, y ahora no voy a dejar de hacerlo, pero no he sido capaz de tragar con el excesivo melodramatismo, y sobre todo (porque hay otras películas con esas mismas características que me encantan) con el enfoque adoptado por Lars Von Trier.


"Bailar en la oscuridad" es sentimiento en bruto. Es una visión, una historia contada desde un punto de vista muy subjetivo. No hay más que ver los movimientos de cámara que se utilizan, pasando de planos medios o enteros a planos detalle en menos de un segundo dependiendo de lo que la situación requiera. A veces demasiado recargado, sobre todo en su primera mitad, deteniéndose en momentos que provocan, al menos en mí, el más puro aburrimiento al ver cosas que no me interesan lo más mínimo. Otras rebosante de emotividad, como ese final dramático ante el que es imposible conmoverse aunque sea un poquito. Me ha recordado un poco al estilo de Malick, libre y en ocasiones aparentemente carente de conexión entre una situación y otra, pero mientras Terrence se basa principalmente en esta característica (un poco como mi, ya lo sabéis, adorado "Dolls" de Kitano"), Von Trier intenta unirlo a una historia bien estructurada, y en mi opinión ambos elementos son difíciles de compatir (aunque Kim Ki-Duk lo hace a las mil maravillas).


Pese a todo, tenemos a una extraordinaria Björk interpretando de forma magistral a la protagonista. Es uno de las poquísimas incursiones como actriz de la popular cantante islandesa en el mundo del cine (tan pocas que pueden contarse con los dedos de una mano) y debo decir que supera a todas las actuaciones de muchos actores. Es imposible no creerse a su personaje cuando la ves con la mirada perdida propia de los ciegos. Esté sonriendo o temblando de miedo, es una auténtica maravilla, y es la única razón por la que no he considerado el tiempo que he estado viendo la película una pérdida de tiempo. Además, sin no fuera por su voz los momentos musicales me habrían parecido un suplicio.



En fin, no creo que vuelva a tener un encuentro con el cine de Lars Von Trier en bastante tiempo. Película que seguro que los fans del danés apreciarán, pero que yo no trago.


Mi puntuación:


Siendo objetivos no puedo suspenderla, e incluso estaría muy cerca del notable, pero no me ha gustado.


Y la película de la próxima semana será: "El laberinto del fauno".

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