jueves, 3 de abril de 2014

Ciclo de cine japonés: Zatoichi


Muy cerca de terminar este ciclo de cine japonés (la última, "Ran", seguramente la vea en un par de semanas) seguimos con otra película de Takeshi Kitano, un director como ya hemos visto muy eficaz y polivalente, capaz de crear grandes obras sean del género que sean. Ya hemos visto la intimista "Dolls", el drama de yakuzas "Hana-Bi" y una comedia, "El verano de Kikujiro". Pero siendo cine nipón, no podía faltar uno de los temas más habituales del País del Sol Naciente: los samuráis. Aunque después de haberla visto tengo que decir que "Zatoichi" tiene poco o nada que ver con otros títulos similares de los que he hablado en este ciclo, como "El ocaso del samurái", "13 asesino" o "Kagemusha". Mitad comedia y mitad película de acción, desde que comienza hasta que acaba no deja de sorprender.


Antes de nada, os pondré en contexto. La historia de Zatoichi no ha sido creada originalmente por Kitano, sino que es una versión basada en una serie de películas (nada más y nada menos que ¡26!) que se hicieron entre 1962 y 1989, todas ellas protagonizadas por el actor Shintaro Katsu. A su vez, esta serie partió de una novela de Kan Shimozawa, quién también ha colaborado en el guión de esta película. Como no he visto ninguna de los demás filmes, no puedo decir si son similares a esta, pero es probable que muchos de los elementos más originales de la versión de Kitano hayan sido introducidos por él mismo. El protagonista de la saga y de esta película es un vagabundo ciego, Zatoichi, masajista y experto en jugar a los dados, pero sobre todo un auténtico maestro de la espada, con la que combate valiéndose únicamente del oído y el olfato. En la historia se mezcla diversos personajes como dos geishas en busca de venganza, un guardaespaldas experto en el manejo de la katana (¿mejor que Zatoichi), varias bandas que tiranizan los habitantes de un pueblo o un adicto al juego con poca suerte y menos cerebro.



"Zatoichi" difiere bastante de las demás películas de samuráis de este ciclo (aunque "Kagemusha" tenía un tono más ligero e incluso varios puntos cómicos). Tiene muy poco drama más allá de algunas escenas como la historia de las geishas. Tampoco es 100% comedia ni filme de acción, pero si tuviera que encuadrarlo dentro de un género sería uno de estos dos, no otro. Por un lado, son abundantes las situaciones cómicas, quizá no hasta el punto de reírte a carcajadas pero sí lo suficiente como para arrancar un amplia sonrisa al espectador. El humor que se emplea a veces es muy negro y otras casi absurdo, pero funciona igual de bien. En cuanto a las escenas de acción, cortas pero contundentes, resultan más que satisfactorias. Chorros de sangre, suelos cubiertos de cadáveres y combates espectaculares de espada a menudo con una abrumadora inferioridad numérica.


Pero lo que hace de este un título tan especial es el enfoque que adopta Kitano. Cuando pasado pocos minutos de película ves una escena en que tres campesinos pican la tierra con sus azadas siguiendo un ritmo sospechosamente musical, empiezas a pensar que el filme no va a ser nada normal. Y no lo es. De hecho, ese momento al que hago mención no es el único, pues cerca del final veremos a un numeroso grupo de carpinteros construyendo una casa y creando auténtica música con sus herramientas. Y si con esas dos escenas no era suficiente, los últimos minutos de la película están ocupadas por una coreografía, un baile con varias filas de "geishas" (o eso parecen) y tres "campesinos" marcándose un delirante zapateado, con lo que definitivamente no puedes hacer otra cosa que pensar dos cosas: 1- Kitano me está tomando el pelo; 2- Kitano es un genio. Yo, como podréis imaginar, me quedé con la segunda opción, y espero sinceramente que todos los que la veáis penséis lo mismo. No se ve una película así todos los días.



Mi puntuación:


Se pasa un magnífico rato viéndola. Entre el notable y el sobresaliente.


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