lunes, 31 de marzo de 2014

Película de la semana: El odio


Si por algún motivo me diese por hacer una lista de todas las películas francesas más o menos modernas que merezcan la pena, sería una lista muy larga. Con un cine lleno de grandes directores, muy sensible y original por motivos diversos es sin duda el país referencia de la Europa continental en lo que a filmes se refiere, al menos desde el relativo declive de Italia en este campo durante las últimas décadas. Además, es muy habitual que las producciones francesas traten temas sociales con enfoques casi siempre muy 'especiales'. "Intocable" y "La Vida de Adèle" probablemente sean las más conocidas, pero hay muchas más. Hoy voy a hablaros de "El odio", curiosa película dirigida por el también actor Mathieu Kassovitz allá por el año 1995, con un planteamiento y desarrollo más que interesante, y que además fue el filme que lanzó la carrera de un notable actor como Vincent Cassel.


Aunque la película se llame "El odio", eso es solo el principio Es un título con mucho trasfondo, en el que lo que el director pretende transmitir es algo que está más allá de lo que se ve en pantalla. Es un cúmulo de ideas muy bien plasmadas. Por ejemplo, cuando uno ve que los tres protagonistas del filme son un judío, un negro y un árabe, lo más lógico es pensar que la película va a profundizar en el racismo de la sociedad. Y sí, lo hace, pero digamos que no es el tema central, sino que Kassovitz se apoya en esa circunstancia para mostrarnos lo que el mundo puede provocar. Esos tres personajes no son solo representantes de una raza, se les utiliza como modelo de tres formas diferentes de vivir y de ver las cosas, reflejado en las posturas de cada uno. El tipo impulsivo, que busca la pelea a la mínima; lo opuesto, el sujeto que rechaza esta forma de ser violenta justificándolo con una frase tan memorable como "el odio solo crea más odio"; y el distante, el tercer hombre que generalmente adopta una postura intermedia entre los dos y parece dejarse llevar por los acontecimientos y por sus dos compañeros dependiendo de la situación.



"El odio" es el tipo de películas que hay que ver para comprender, así que no quiero extenderme más en el plano más interpretativo, en parte porque puede tener diferentes puntos de vista. En lo técnico, es un filme impecable. El uso de la fotografía en blanco y negro cuadra a la perfección con lo que se quiere mostrar, no es un recurso puesto por capricho, ni mucho menos. De hecho, estoy convencido de que si la vieses en color, cambiaría mucho su impacto y la sensación que deja. Hay que aplaudir el trabajo de dirección de Kassovitz, magnífico en la elección de planos y en el rodaje de secuencias de auténtico lujo. Y no una o dos, sino muchas. Solo por eso merece la pena esta película. Hay varias escenas de una longitud respetable que no tienen ningún corte, o son muy escasos. Las interpretaciones del trío protagonista son también geniales. Como punto curioso, los nombres de los personajes que interpretan son los mismo que los de los actores, Vincent (Vincent Cassel), Hubert (Hubert Koundé) y Said (Said Taghmaoui).


En cuanto al guión, a la altura del resto. Los diálogos, las situaciones, el desarrollo de la historia... Toda la película está envuelto en una sensación de cotidianidad, de que lo que está ocurriendo no es nada fuera de lo normal, sin lo que todo cuanto he dicho antes sería inservible. La acción de "El odio" ocurre en a lo largo de un día, día que por cómo se comportan los personajes no tiene nada de especial si no fuese por la tensión que hay en las calles tras unas jornadas de revueltas. Pero dentro de esa especie de banalidad, y esto es un aspecto que suele gustarme en muchas películas cuando lo hacen bien, encuentras diálogos muy interesantes y a la vez naturales, una historia sobre la sociedad al fin y al cabo. Y me habría gustado decir mucho más en esta crítica, pero sólo me limitaré a recomendaros que la veáis, pues si no lo hacéis por mucho que siga escribiendo no vais a entender la complejidad de esta película.



Mi puntuación:


Sobresaliente, y lo que es mejor, por su conjunto.


Y la película de la siguiente semana es: Bailar en la oscuridad.

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