domingo, 2 de marzo de 2014

Mis 6 películas favoritas de David Cronenberg


Amado y odiado a partes iguales, el canadiense David Cronenberg es uno de esos directores cuyas obras no dejan indiferente a nadie, y por buenas razones. La mayoría de las veces, una película de este peculiar realizador es sinónimo de absolutas locuras a veces cruzando la línea de lo absurdos, de escenas que casi ningún director 'serio' se atrevería a hacer o de historias que a menudo exploran extraños rincones de la mente humana o la tecnología. Varias décadas de carrera, más de 15 largometrajes y un puñado de cortos sobre todo en sus inicios son el nada desdeñable legado que, hasta ahora, ha dejado tras de sí. Personalmente, aunque no pueda decir que me guste toda su filmografía sí que siento especial debilidad  por sus películas, entre las que se cuentan varios de los títulos más raros (en el mejor sentido de la palabra) que he visto en mi vida. En esta lista os mostraré los que en mi opinión son sus mejores filmes desde 1983, ya que aún no he visto las pocas películas estrenadas antes de esta fecha.


1. Promesas del este



Para los que estamos familiarizados con la obra de Cronenberg es evidente que la evolución de sus películas es más que evidente. No hay más que comparar aquellos filmes viscerales y por momentos desagradable que dirigió en los años 80 y algunos de sus títulos más recientes. Películas como "Promesas del este", que poco tienen que ver con aquellos "Videodrome" o "El almuerzo desnudo", son claros ejemplos. En este caso hablamos de un excelente drama, con momentos emotivos y sangrientos, que relata los tejemanejes de la mafia rusa en pleno Londres. Protagonizada por un notable reparto lleno de nombre conocidos tales como Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel o Armin Mueller-Stahl, "Promesas del este" es sin lugar a dudas lo mejor de Cronenberg, y una de mis 20 películas favoritas, que no es poco.


2. Una historia de violencia



Junto a "Promesas del este", la película que en su momento acercó más a Cronenberg a un público más amplio. Con un aire que recuerda a "No es país para viejos" en algunas cosas, una historia interesante que capturaba la atención del espectador nada más empezar y, de nuevo, un gran reparto (liderado por Viggo Mortensen, María Bello, Ed Harris o William Hurt), no llega al nivel de la anterior pero aún así es sobresaliente. "Una historia de violencia" tenía, además, uno de los mejores guiones de la filmografía del director, aunque no lo escribió él, a diferencia de en otros de sus filmes. Tiene varios momento memorables: los primeros minutos, la escena de sexo (y los instantes previos) entre Viggo Mortensen y Maria Bello o esa conversación entre el protagonista y el personaje de William Hurt que a este último le valió una nominación al Óscar (literalmente, porque es el único momento en que aparece).


3. Inseparables



Con este título entramos en el territorio del Cronenberg más genuino, ese capaz de crear escenas tan desagradables como fascinantes, en el que el sexo, los aspectos más sórdidos del ser humano y, a veces, los avances de la ciencia se unían en historias que pocos directores se atreverían a tocar. Esta película, que ya comenté en una de mis '5 recomendaciones', puede que no sea la más perturbadora ni loca de todas las del canadiense, pero sí que es una de sus obras más redondas. Protagonizada por Jeremy Irons, en "Inseparables" se cuenta el proceso de decadencia de dos hermanos gemelos que, aunque ambos se dediquen a la ginecología, tienen carácteres diametralmente opuestos. Al igual que haría en "Videodrome", "La Mosca" o "El almuerzo desnudo", aunque en cada uno de diferente manera, Cronenberg plasmaba a la perfección el descenso a los infiernos de sus personajes, en este caso provocado por una mujer, y con el que entre otras cosas demostraba lo fuerte que podía ser un vínculo entre hermanos gemelos, aún tratándose de dos como estos. El trabajo de Jeremy Irons es magnífico.


4. La mosca



Con poco margen de duda, lo más conocido y reconocido de la filmografía de Cronenberg en el siglo pasado, y con razón. Generalmente clasificada como película de terror, lo cierto es que yo la considero más como un híbrido puro de géneros, pues al contrario que otros filmes de aquellos años no se basaba tanto en un terror de sustos repentinos o de cataratas de sangre y vísceras, sino en algo puramente desagradable: la transformación de un hombre en una mosca. Como dije antes, en "La mosca" ese proceso de descomposición (nunca mejor dicho) del protagonista es más evidente que nunca, pues al deterioro mental que sufre el personaje de Jeff Goldblum hay que añadirle la aún más evidente transformación física. También es, con "Videodrome" y "eXistenZ" la película de Cronenberg más crítica, en cierto modo, con las consecuencias de los avances científicos y tecnológicos.


5. eXistenZ



Un joven Jude Law protagonizaba esta producción que arremetía contra el extremo realismo de los videojuegos (y solo era 1999), todo contado mediante el característico estilo narrativo de Cronenberg. Sin ser la más extraña ni impactante de sus películas, sí que es la que tiene la ciencia ficción más presente, aún cuando no era un género desconocido para el realizador. En "eXistenZ" también aparecen con frecuencia los elementos dalinianos que marcan buena parte de la filmografía de Cronenberg, tales como pistolas hechas de huesos, mandos de apariencia ciertamente surrealista o seres de formas difíciles de concebir, todo ello rodeado de una estética cercana al cyberpunk. No es el más conocido de sus títulos, pero sí uno de los que más sorprenderá a quienes lo vean.


6. M. Butterfly





Aunque conociendo el resto de su filmografía llama la atención que hiciese una película de estas características, no por ello se puede dejar de ver "M. Butterfly" como uno de los mejores filmes de Cronenberg. Basándose a medias en la ópera de Puccini, trasladada esta vez a la China maoísta, y con ciertas referencias críticas al imperialismo occidental, este filme es a fin de cuentas un drama romántico bastante atípico. Jeremy Irons, en su segunda colaboración con el canadiense, daba vida a un funcionario de la embajada francesa en Pekín que terminaba enamorándose de una cantante de la ópera de la capital china. Algo irregular aunque sin llegar a resultar aburrida, la 'sorpresa' del final termina siendo bastante más previsible de lo que se pretende (o no), debido a varias alusiones previas que pueden hacer sospechar al espectador de lo que está ocurriendo realmente.


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