viernes, 14 de marzo de 2014

300: El origen de un imperio


7 años más tarde del que fuese uno de los mayores fenómenos cinematográficos de la última década, la semana pasada se estrenaba la secuela (más o menos) de "300", una película que, pese a toda la repercusión que se podría esperar de ella ha llegado casi de puntillas, varios meses después de la fecha inicial que se había programado para su estreno. Pese a todo, mentiría si dijese que no es uno de los blockbusters más esperados de un año repleto de esta clase de productos. Además, Zack Snyder, el artífice de la original "300" (que fue además la película con la que comenzó a hacerse un nombre en Hollywood), ha dejado la responsabilidad de dirigir esta secuela al desconocido Noam Murro, debido a lo inmerso que está en la segunda parte de "El hombre de acero". Eso sí, sigue ejerciendo como productor y guionista.


"300" fue una película que rompió los moldes de lo que hasta entonces era el cine de grandes producciones comerciales. No es que desde entonces todos los filmes de esas características sigan su mismo patrón, pero muchas sí que lo han hecho. No hay más que echar un vistazo a algunos de los blockbusters estrenados en los últimos años para encontrar la huella de "300" bien impresa: escenas de acción caóticas pero (aunque esto desgraciadamente no siempre se cumpla) bien rodadas; un festival de escenas a cámara no lenta, sino lentísima; combates que rebosan de épica;... Elementos como estos, juntos, son las señas de identidad de "300". Eso y la inconfundible firma visual, con una estética en la que predominan los tonos oscuros, que ha caracterizado el estilo de Zack Snyder, luego repetido en películas como "Watchmen" y "Sucker Punch". Esperemos que no esté anclado demasiado tiempo en el universo DC, porque si no me temo que tardaremos en volver a ver al Snyder más original (esto dicho sin desmerecer "El hombre de acero").



Dicho esto, ¿qué podemos esperar de una secuela como "300: el origen de un imperio"? Podríamos esperar una película que, como la original, nos dejase pegados al asiento, con chorros de sangre, largas batallas, escenas impactantes y un apartado visual que nos dejase con la boca abierta. Y la pregunta ahora sería: ¿tiene todo esto la secuela? Rotundamente sí. El equipo de "300: el origen del imperio" ha acertado plenamente haciendo una película que no buscase emular a la de Zack Snyder con originalidad, sino que siguiese el mismo camino que abriera el filme original. No han optado por la opción fácil, sino por la sensata. Siendo sinceros, lo que hacía de "300" la gran película que es no era su argumento, sino la forma de contarlo y los aspectos técnicos. Así, era evidente que una secuela no iba a contar con el efecto sorpresa, y han empleado el éxito seguro que les garantizaban las batallas épicas.


En realidad, "300: el origen de un imperio" no es una secuela propiamente dicha. En ella se cuenta, desde el doble punto de vista griego y persa, los acontecimientos que ocurrieron antes, durante y después de la Batalla de las Termópilas en la que Leónidas se sacrificó con sus "300" espartanos. Introduce muy bien tanto al ya conocido rey Jerjes como a los nuevos participantes y los auténticos protagonistas de esta película: el general ateniense Temístocles y la despiadada guerrera persa (aunque nacida griega) Artemisa. El filme se basa en tres grandes batallas. En primer lugar, la más corta, Maratón, que da pie a la presentación de Temístocles y al relato del origen del poder de Jerjes. Después, una batalla naval realmente espectacular que enfrenta al ateniense con Artemisa por primera vez. Y por último el punto culminante, Salamina. Estas tres batallas son absolutamente épicas, y respetan a la perfección el estilo de Zack Snyder en "300" (aunque claro, también es el guionista y productor), y están contadas de una forma magnífica. Además, los combates navales, que no aparecían en la película original, son una maravilla.



De los personajes que he mencionado antes, el de Artemisa es sin duda el más memorable. Interpretado por Eva Green, una actriz a la que se le dan muy bien este tipo de papeles, esta cruel militar persa se come la pantalla cada vez que aparece, ninguno de los otro personajes le hace sombra en ninguna de sus apariciones y es lo más cercano al mítico Leónidas de Gerard Butler, aunque es difícil comparar dos personas tan diferentes. En cambio, el héroe que debería tomar el testigo del espartano, Temístocles, está lejos de emularle. El actor Sullivan Stapleton, aunque no lo haga mal, no tiene ese carisma arrollador que Butler imprimió en el rey Leónidas, en parte porque el primero no es tan eficaz a la hora de dar discursos, que hay varios. Del resto, el Jerjes interpretado, de nuevo por Rodrigo Santoro no tiene mucho diferencia del que aparecía en "300", y tampoco goza de muchos más minutos. También es digan de ser mencionada la presencia de Gorgo, con una Lena Headey mucho más consagrada que cuando apareció en la anterior entrega.


Así pues, a todos aquellos que disfrutaron viendo el derroche de sangre y muerte que era "300" les puedo disfrutar que van a pasárselo igual de bien viendo esta secuela, que sin ser mejor es una muy digna sucesora. Visualmente igual de cuidada, con una Eva Green magnífica y algunas batallas que es un lujo ver en pantalla grande. Se hecha un poco de menos a Gerard Butler, pero es uno de los pocos inconvenientes que puedo ponerle a esta película.


Mi puntuación:


7, pues da exactamente lo que se espera.






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