martes, 4 de febrero de 2014

Confesiones de un cinéfilo. Capítulo IV.

Hace unos días, no sé cómo ni por qué, se me pasó por la cabeza una idea que en un principio me pareció descabellada, pero que cuantas más vueltas le doy más interesante me parece. Era esta: ¿cómo sería una película de ciencia ficción dirigida por Martin Scorsese? Obviamente no me quedé ahí, y más tarde empecé a pensar en varios directores que se han centrado en unos cuantos géneros que les han hecho famosos, pero sin tocar otros. En realidad, no son tantos los realizadores capaces de desenvolverse con soltura con cualquier tipo de película, y los que lo hacen suelen ser más reconocidos por sus obras en un campo concreto. Así que me propuse divagar brevemente sobre este tema.


Estoy convencido de que todos los aficionados al cine, o casi todos, pueden calificar al menos una de las obras de Martin Scorsese como obra maestra. En más de cuatro décadas de trabajo como director, el neoyorquino ha dejado una larga lista de películas para la posteridad, como "Taxi Driver", "Uno de los nuestros", "El cabo del miedo", "Toro salvaje" o "Casino". Sin embargo, como mencionaba al principio la mayor parte de sus filmes han tratado una temática bastante concreta y reconocible, en especial en las desarrolladas en el siglo pasado. Tampoco se puede decir que esté encasillado (obras como "La invención de Hugo" lo demuestran) pero probablemente se le relacione más con un cine en cierto sentido oscuro, aunque a menudo introduzca toques irónicos, que reflejan la sociedad de las clases bajas de Estados Unidos ("Taxi Driver"), historias de gangsters y mafiosos ("Uno de los nuestro", "Infiltrados") o thrillers muy intensos basados en la atmósfera opresiva ("El cabo del miedo", "Shutter Island"). Pero, y esto es a lo que voy, sería muy difícil imaginarse una película de ciencia ficción realizada por él. Si alguna vez lo hace, seguro que es digno de ver.


Otro ejemplo similar sería uno de los directores por los que tengo más debilidad, el canadiense David Cronenberg. Otro especialista en crear atmósferas, su filmografía ha transcurrido desde el cine de terror-thriller propio de sus inicios, con títulos como "La mosca", "Scanners" o "Videodrome", hasta muy buenos dramas de la categoría de "Inseparables", "Una historia de violencia" y sobre todo "Promesas del este", una de mis películas favoritas. Entre todo esto, algunos filmes inclasificables: "eXistenZ" o "El almuerzo desnudo", ambas películas que personalmente no recomendaría ver si no quieres estar a un paso de la locura (metafóricamente hablando, claro). Pese a su gran capacidad para hacer posibles proyectos que para cualquier otro director sería muy complicado llevar a cabo, no lo veo, ni en sueños, haciendo una comedia propiamente dicha, sin que fuese capaz de introducir en ella uno o dos de los insectos mecánicos que tanto le gustan.



Igualmente interesante, y además mucho menos descabellado que las dos opciones propuestas anteriormente, sería una de ciencia ficción dirigida por Guy Ritchie. El británico, uno de los representantes más destacados del cine británico actual, junto a Danny Boyle o Martin McDonagh entre otros, se ha caracterizado por un estilo muy ligero, basado en complejos guiones con varias líneas argumentales entrelazadas y un humor a menudo muy negro, pero no por ello menos hilarante. Incluso sus dos películas de Sherlock Holmes, a pesar de ser producciones con mucho más presupuesto y limitados (en parte) por ser adaptaciones de una obra literaria, tiene muchísimo de su propia forma de hacer cine. Por ello, no sería de extrañar, aunque a día de hoy no tenga (que yo sepa) ningún proyecto de esa clase, que en el futuro realizase algo de ciencia ficción. A ser posible que lo haga a su manera.


También sería ciertamente extraño ver una comedia dirigida por Darren Aronofsky; algo de terror con Woody Allen detrás de las cámaras; una producción de ciencia ficción de los hermanos Coen o un drama serio a cargo de Quentin Tarantino. La mayoría de estos ejemplos probablemente nunca los veamos, pero mientras tanto nada nos impide imaginar qué podría resultar de la mezcla de dos elementos tan opuestos.



En el extremo opuesto tenemos a esos directores que, les den lo que les den, son capaces de hacer muy buenas películas. Hay varios ejemplos, por supuesto, pero yo he querido mencionar a dos: Ridley Scott y Steven Spielberg. Ambos han hecho filmes de ciencia ficción míticos ("E.T" o "Alien"), se han paseado por el cine bélico ("Salvar al soldado Ryan" y "Black Hawk derribado"), tienen en su haber convincentes películas de terror ("Tiburón" y "Hannibal"), notables dramas ("La lista de Schindler" y "Thelma & Louis") o interesante thrillers ("Minority Report" y "American Gangster"). También es cierto que ambos han profundizado en géneros que el otro apenas ha tocado (la comedia en Spielberg y el cine histórico en Scott), pero viendo el bagaje que tienen cuesta encontrar directores tan completos y de tanto éxito como ellos.

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