sábado, 15 de febrero de 2014

Ciclo de cine japonés: Confessions


Aunque muchas veces sea complicado, la mejor forma de ver una película es no esperar nada de ella, tener una idea básica de su argumento, ver un trailer o ninguno, leer pocas referencias... En resumen, lo que yo llamo "tener la mente limpia". Como he dicho, es algo que no puede hacerse siempre, en especial si son películas muy esperadas o conocidas. Hay veces en que no se puede evitar caer en la tentación y, destripas medio argumento viendo decenas de avances. Pero, siempre que puedo, intento llegar a mi primer visionado del filme con la mente limpia. ¿Por qué cuento esto? Porque hay algunos casos en los que ese 'procedimiento', esa intención, ayuda muchísimo cuando se está viendo la película, te sorprende mucho más de lo que haría si supieses algo relevante de su argumento. Y es lo que me ha pasado con "Confessions". Así que, querido lector, te recomiendo encarecidamente que si aún no has visto esta obra, tengas intención de hacerlo o no, no sigas leyendo, y no leas nada más sobre esta película hasta que la veas. Por supuesto, con esto no quiero decir que "Confessions" no pueda disfrutarse plenamente si no sigues mi consejo.


Antes de comenzar con la crítica propiamente dicha, tengo que decir que este filme ha sido sin ninguna duda uno de los que más me ha sorprendido en los últimos tiempos, por todas las razones que ya explicaré. En este caso esa cancioncilla que tanto les gusta a los norteamericanos de 'lo nunca visto', 'algo completamente nuevo', es cierta. Porque "Confessions" no es solo una historia bien contada, es (y vuelvo a hacer uso de un recurso muy socorrido en el cine comercial, y no siempre cierto) una experiencia. Desde que empieza hasta los títulos de crédito no puedes hacer otra cosa que no sea mirar fíjamente la pantalla, absorber todas y cada una de las imágenes que ves y maravillarte con ellas.



Como siempre, vayamos por partes. En "Confessions" se cuenta la historia (estad tranquilos, no voy a decir nada que no aparezca en una sinopsis o en un trailer) de una madre soltera cuya hija de 4 años muere, aparentemente en un accidente. Aparentemente, pues luego ella descubre que en realidad ha sido asesinada por dos de los alumnos de la escuela en la que da clases. A partir de esta introducción, relatada en los primeros 20 minutos, la película empieza a desarrollarse mediante las confesiones a las que hace referencia el título, historia individualizadas de cada una de las personas más relacionadas con el crimen, contando lo ocurrido después, y a veces antes,  del mismo. Es decir, está narrado desde puntos de vista muy subjetivo, de modo que en la práctica totalidad de estas confesiones se puede llegar a empatizar o, como mínimo, a comprender, al confesor. Quizá a alguno os parezca complicado, pero no lo es tanto, es fácil seguir el ritmo del filme.


Más allá del argumento y la historia que se cuenta, que ciertamente no es algo que se vea todos los días, el aspecto que hace de "Confessions" una película tan especial es cómo está contada. No es más importante la forma que el contenido, pero la combinación de ambas da un resultado fantástico. Es una película muy sensitiva, muy visual y sonora. A algunos les parecerá que, tratando el tema que trata, es demasiado fría. Sí, lo es, y a la vez no. El director, Tetsuya Nakashima, se vale de recursos que en muchas producciones se consideran casi vulgares, como la imagen a cámara lenta, el retroceso (hay una escena en concreto que es espectacular gracias precisamente a la inversión temporal) o el 'flashback', de una buena banda sonora, muy ambiental, de un montaje y fotografía excelentes, con muchos planos detalle y escenas con la luz y la imagen distorsionadas, para crear una película perfecta en todos los sentidos, una muestra de estilo personal y, para el espectador, una genialidad, una delicatessen tanto para la vista como para el cerebro.


Puede parecer una crítica excesivamente triunfalista, pero a mi parecer no lo es. "Confessions" se merece todos los elogios que se le puedan dar, y más, es una película sin complejos, valiente, original y hasta cierto punto rompedora. No se pude entender si no se ve, y es por eso por lo que, a todos los que lean esto si haber visto la película antes, os digo: si lo la veis, os estáis perdiendo mucho.


Mi puntuación:


Sobresaliente, por supuesto.





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