jueves, 23 de enero de 2014

Los juegos del hambre: En llamas


Después de una primera entrega que, a pesar de su éxito en taquilla, no había conseguido explotar en condiciones todas las virtudes del libro en que se basaba, hace unos meses se estrenaba la segunda película de la saga Los Juegos del Hambre, "En Llamas". El filme se presentaba con varias novedades interesantes en el reparto, pero sobre todo en la dirección, donde Gary Ross, bastante criticado por algunos, era sustituido por Francis Lawrence, quien anteriormente había dirigido títulos como "Constantine" o "Soy leyenda". Después de un espectacular estreno, la película se ha convertido en la más taquillera del pasado 2013, superando incluso a "Iron Man 3", y en la tercera a nivel mundial. Sin embargo, ¿refleja estos magníficos resultados una mejora real con respecto a la primera película, o se deben simplemente a la atracción de una saga tan popular como esta?


Mi respuesta es, de forma casi concluyente, que es lo segundo. Es cierto que el filme ha mejorado en varios aspectos con respecto a la anterior, y que en líneas generales es bastante mejor, pero no ha supuesto un cambio tan radical como para atraer manadas de gente a lo cines como ha hecho esta película. Además, la fulminante conversión de Jennifer Lawrence de actriz emergente a estrella mundial en el año y medio que ha transcurrido entre las dos películas (con un Premio Óscar entre medias) también ha sido un factor destacable, como también podría ser el vacío que ha dejado la saga "Crepúsculo" en el público juvenil, aunque yo, sinceramente, no creo en absoluto que esta película pueda recibir semejante calificación.



Empecemos con lo positivo: ¿en qué es mejor "En Llamas"? En primer lugar se ha notado bastante, y para bien, el cambio de director. Muchos de los que vimos la primera película criticamos incansablemente a Gary Ross por su manía (por desgracia no es un caso aislado) de rodar las escenas de acción de una forma que resultaba casi imposible saber lo que estaba pasando, y este ha sido el cambio mas visible que ha hecho Francis Lawrence. Además, en términos de adaptación, la película ha trasladado muy bien a la pantalla lo que se cuenta en el libro, de forma que no se ha añadido o cambiado nada significativo y lo que se ha suprimido de la novela es lo más lógico. Sobre todo, han acertado en cómo han plasmado el ambiente totalmente opresivo que se vive en los Distritos, una de las cosas que a mí personalmente más me gustaban del libro. La Arena, al igual que en la primera entrega, está construida de forma excelente, cualquiera que haya leído la obra de Suzanne Collins se dará cuenta.


En cuanto a los personajes, Jennifer Lawrence sigue correcta en su papel, sin más (hay que tener en cuenta que la novela es extremadamente subjetiva, algo casi imposible de reflejar en una película así). Sigue sin convencerme el tratamiento que se hace del triángulo amoroso, pero como no es lo que más me interesa... El Presidente Snow, encarnado por Donald Sutherland, de sobresaliente, con su presencia siempre amenazadora, lo mismo que Haymitch, aunque no goza de tantos minutos como me gustaría. De las incorporaciones, destaco a Jeffrey Wright y sobre todo a Jena Malone como Johanna Mason, uno de mis personajes favoritos y que la actriz interpreta muy bien.



Ahora no tengo más remedio que pasar a lo negativo. El principal fallo de esta película es, como en la primera, que no terminan de aprovechar el excelente material con constituye el libro, van demasiado a lo fácil, sin profundizar... Como imaginaba que iban a hacer, han dado más importancia a los Juegos que a la primera mitad, la que muestra mejor la opresión dictatorial en que viven los 12 Distritos. Del mismo modo, como ya he dicho antes, el trío Katniss-Peeta-Gale sigue siendo  flojo, pero claro, como es lo que vende en cierto público... Si fuera por mí, quitaría minutos a esos tres para ponérselos a personajes como Haymitch, Snow o Plutarch, interpretado por un gran actor como Phillip Seymour Hoffman y que podía dar más de sí. Lo mismo que Finnick, cuyo intérprete, Sam Claflin, no me parece el más adecuado para el papel.


En resumen, lo esperado: algunas mejoras, espectáculo visual, besuqueo abundante pero sigue sin hacerle justicia ni de lejos a los libros.


Mi puntuación:


Algo más de un 7.




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