viernes, 29 de noviembre de 2013

Confesiones de un cinéfilo. Capítulo III

No podemos negarlo: el cine de superhéroes se ha convertido en uno de los géneros (o subgéneros, según para quién) que más le gusta al gran público. No es de extrañar, si se tiene en cuenta que suele unir en uno a varios tipos de cine diferentes (acción, ciencia ficción, aventuras,...) y que la mayoría de sus películas son aptas para toda clase de públicos.

El cine de superhéroes desde sus inicios, y por lo menos en la industria norteamericana, ha estado íntimamente ligada a los dos titanes del cómic de Estados Unidos: DC y Marvel. Sin embargo, resulta curioso que, mientras la Casa de las Ideas no despegó en la gran pantalla hasta el inicio del milenio, en esta última década parece haberle comido terreno a su gran rival. Todo comenzaría a finales de los años 70, con el estreno de la legendaria "Superman", a la que seguirían otros cuatro filmes antes de que se le uniera el otro gran icono del mundo del cómic: Batman, quien tomaría el testigo del kryptoniano durante la década de los 90 con cuatro películas que corrieron diferente suerte.


En el año 2000 llegaría a los cines "X-Men", la primera gran saga (aunque antes se había estrenado "Blade", no tuvo la misma suerte) de Marvel. Su rotundo éxito, en una época en la que el cine vivía una profunda evolución (el inicio de lo que yo llamo la era de los 'efectos visuales'), fue el principio de una creciente oleada de películas basadas en conocidos personajes de la editorial. El Spider-Man de Sam Raimi, Hulk, Los Cuatro Fantásticos, la fallida Daredevil. No obstante, el hecho de que los derechos de cada uno de estos superhéroes estuviesen repartidos entre diferentes estudios (Sony-Spiderman, FOX-X Men, Universal-Hulk) impidió que se materializase la posibilidad de crear un Universo Marvel que los uniese.


Hasta el 2008. Ese año llegaría a los cines la primera piedra angular del que sería el gran proyecto de Los Vengadores: Iron Man. A lo largo de los siguientes 4 años se prepararía el terreno para la gran apuesta de La Casa de las Idea, mediante diferentes largometrajes de varios de sus personajes: Thor, el Capitán América, Hulk,...



Mientras tanto, la respuesta de DC tenía nombre y apellido: Christopher Nolan, quien, con su trilogía de El Caballero Oscuro, se convertía en el único contrapeso al dominio de Marvel durante la década. El "Watchmen" de Zack Snyder, aunque en mi opinión sea fantástica, no consiguió los resultados económicos esperados.


Como decía, el estreno de "Los Vengadores" (y esto es a lo que voy con este artículo), convertida en la tercera película más taquillera de la historia, hizo que a los directivos de los grandes estudios se les dibujara en los ojos el símbolo del dólar ante la perspectiva de poder explotar una muy prometedora gallina de los huevos de oro. En este 2013 se han estrenado un total de cuatro filmes de este género: "Iron Man 3", "El Hombre de Acero", "Lobezno Inmortal" y "Thor. El Mundo Oscuro". Cifra que iguala, si no me equivoco, el año en que más películas de superhéroes se han estrenado, 2011.



Lo que ocurre es que en los próximos años esta cifra podría dispararse, a juzgar por el número de proyectos que ambos estudios se traen entre manos, estén confirmados o sean meros rumores (con fundamento, eso sí). Ya tenemos en escena a Los Vengadores, tanto conjuntos como en solitario (Iron Man, Thor, Capitán América), Spider-Man y las tres vertientes de X-Men (la generación antigua, la nueva, y Lobezno individualmente). A esto, hablando por parte de Marvel, habría que añadirles Guardianes de la Galaxia (una gran incógnita),  Ant-Man, el reboot de Los Cuatro Fantásticos, el Doctor Extraño, Daredevil,... DC aún está en fase de lanzamiento. Lo que parecía que iba a ser únicamente una secuela de "El hombre de acero" se podría convertir casi en una plataforma de despegue para la Liga de la Justicia. Superman, Batman, Wonder Woman, Aquaman, Flash o Linterna Verde podrían contar (en el caso de los dos primeros es un hecho) con su propia saga cinematográfica.


Con todo esto a lo que quiero llegar es a la siguiente pregunta: ¿Hasta dónde va a llegar esta "fiebre superhéroica"? ¿Qué ocurrirá cuándo la audiencia se canse de ellos, si es que lo hace? Lo que está claro es que, mientras les resulte rentable, vamos a seguir viendo películas de este género durante muchos años. Y, personalmente, mientras mantengan el nivel de calidad que hemos visto recientemente, no tengo ninguna objeción. Hasta que termine saturado de ellos.

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