jueves, 3 de octubre de 2013

Pacific Rim


Cuando un director del prestigio de Guillermo del Toro estrena una película después de cinco años de inactividad (o mejor dicho, de haber estado dando tumbos de un proyecto a otro), como se puede suponer, la expectación es máxima. Y si además resulta que el susodicho filme es, nada más y nada menos, que una especie de mezcla de Godzilla y Mazinger Z, con varios toques propios del manga, ya se tienen todos los ingredientes para una película que despertará el lado más friki de quienes lo vean.


Vaya por delante que "Pacific Rim" dista mucho de ser uno de esos estrenos que marcan historia, como en años pasados lo fueron "Los Vengadores", "Avatar" o "El Caballero Oscuro". Tampoco lo pretende. Nadie ha intentado venderlo como un producto que se salga de los cánones del cine actual ni que proporcione más de lo que ofrece. ¿Y qué es lo que propone? Cine de evasión puro y duro, acción 'a lo bestia' (nunca mejor dicho) y entretenimiento garantizado durante las más de dos horas que dura, metraje que a algunos les parecerá excesivo. No hay que partirse la sesera en absoluto. La historia es simple, prácticamente con ver un tráiler ya se puede saber con bastante certeza de qué va a ir. Para algunos filmes esta circunstancia es un handicap. Para "Pacific Rim" no.


Dicho esto, y como siempre hago a la hora de juzgar una película, es necesario ver "Pacific Rim" como lo que es, algo que por desgracia demasiados críticos no hacen, y no solo en este caso concreto. Personalmente, diré que me ha gustado, me lo he pasado como un crío viéndola, y esto es porque no esperaba más que lo que ya he mencionado: cine de evasión. Además, le favorece (el menos eso pienso yo, habrá quien lo vea como un punto en contra) el hecho de que todo el metraje no está dedicado exclusivamente en la pelea titánica entre esos aliens que parecen salidos de "Furia de Titanes" y los Jaegers, unos robots de dimensiones mastodónticas pilotados por dos personas que, para poder hacerlo, tienen que unir sus mentes. También tienen su importancia las escenas intercaladas entre combate y combate, en las que se profundiza en la relación entre los protagonistas (tampoco demasiado, a ver si más de uno se va a olvidar de lo que está viendo) y se desarrolla la trama para que la película sea algo más que puñetazos, mordiscos, cortocircuitos y trozos de metal volando.


Otro tema que merece una valoración es la historia y su tratamiento. Aunque la idea de que los alienígenas provengan del fondo del mar es, para que negarlo, completamente descabellada, hay que reconocer que a partir de ahí todo lo relacionado con los porqués y los cómos que ha han llevado a la situación en la que se encuentra el argumento de la película están bien conseguidos, y hasta cierto punto son incluso coherentes. Por poner un par de ejemplos, las razones que han llevado a estas extrañas criaturas extraterrestres a invadir el planeta Tierra tienen su lógica, lo mismo que el motivo por el que deben de ser dos las personas que piloten los robots. Es absolutamente fantasioso, sí, pero dentro de ese concepto, está bien desarrollado.


También me gustaría destacar la forma en que se han rodado las escenas de acción. Por fortuna, Guillermo del Toro no ha caído en esa moda, a mi parecer bastante absurda, según la cual las escenas de lucha no pueden hacerse en condiciones si la cámara no da un número desproporcionado de sacudidas y movimientos que, muchas veces, no permiten ver lo que está ocurriendo en un combate. En "Pacific Rim" eso no ocurre en ningún momento. Es una auténtica gozada poder ver con total claridad las peleas entre los Kaijus (los alienígenas) y los Jaeger. Aquí no se dan esas situaciones en las que no sabes quien le está sacudiendo a quién, incluso durante los combates nocturnos, que hay unos cuantos.


Los personajes, aunque no sean un dechado de virtudes, convencen teniendo en cuenta el tipo de filme que es este. Los tres personajes que podríamos calificar como protagonistas cumplen con su función, sin alardes ni problemas. Idris Elba, un actor que personalmente siempre me ha gustado ver en pantalla, está un paso por delante, pero Charlie Hunnam y la japonesa Rinko Kikuchi también hacen un digno trabajo. Aparte de ellos están un puñado de secundarios, algunos con un papel más testimonial y otros que, aunque su personaje tenga cierta importancia, la interpretación no llama demasiado la atención. Y como no podía ser de otra forma tratándose de un filme de Guillermo del Toro, tenemos una aparición estelar de su actor fetiche, Ron Perlman, con un personaje muy curioso.


En lo negativo, además de algunas escenas, situaciones y personajes tópicos, está el final, esos diez-quince minutos que, en algunos títulos, pueden convertir un filme mediocre en memorable, y en otros, estropean el resultado final y, más importante aún, la impresión que se nos queda grabada cuando terminamos de verla. En el caso de "Pacific Rim" no llega hasta este extremo, es flojo sin llegar a ser horroroso. ¿Por qué? Por dos razones: está demasiado acelerado y resulta previsible. No diré más para evitar spoilers, y al fin y al cabo tampoco son errores como para poner el grito en el cielo.


Así que mi consejo es el siguiente: si lo que esperas de "Pacific Rim" es un pasar un buen rato con el cerebro desconectado mientras alucinas viendo a robots y alienígenas gigantes atizándose el uno al otro, ¿a qué esperas para verla? Si en cambio quieres algo para hacer trabajar el cerebro o que te sorprenda a cada instante, te has equivocado de película.


Mi puntuación:


Un siete redondo. Ni más ni menos.





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