sábado, 2 de marzo de 2013

Distrito 9


Seamos sinceros, no todo el mundo va al cine con una misma intención. Hay quienes lo consideran una mera diversión, una vía para escapar de sus probablemente aburridas, monótonas, tristes y grises vidas. Otras personas lo hacen para vivir nuevas experiencias, cosas que, de otro modo, serían por completo inalcanzables para ellas. También tenemos a los cinéfilos, a lo que tragan un filme tras otro, y después lo valoran con ojo crítico. Yo busco estas tres cosas cuando veo una película: divertirme, relajarme, darle vueltas al coco. Por desgracia, no se puede decir que todas las películas te den la ración completa. La gran mayoría conseguirán que te puedas evadir, quizá también te diviertan. La tercera de esas pautas es más difícil conseguirla, aunque tampoco tanto como muchos escépticos pueden pensar. Así que, para todos aquellos que, como yo, no se conforman con la media pensión y lo quieren todo, les presento esta película, Distrito 9.


Durante los primeros minutos de visionado habrán muchos que, como me ocurrió a mi, se queden sorprendidos por el tono de documental que utiliza el realizador, Neill Blomkamp, para introducirnos en la historia. La total ausencia de estrellas del séptimo arte también puede que haga recelar a más de uno, pero así es como empiezan muchas carreras brillantes, en el cine independiente y en producciones de bajo presupuesto (como claro ejemplo, la recientemente oscarizada Jennifer Lawrence). Que nadie se preocupe por eso, porque Distrito 9 les sorprenderá, les guste o no.


El motivo es muy sencillo, y las mayoría de las personas con algo de sustancia en el interior del cráneo se dará cuenta pronto: la capacidad de este filme para romper con los tópicos cinematográficos. Para empezar, la "visita" alienígena no se produce en ninguna metrópoli estadounidense, ni en las grandes urbes europeas ni en Japón, sino en Johannesburgo, Sudáfrica (ciudad que a los españoles nos traen buenos y muy recientes recuerdos), país de origen del director y del protagonista, Sharlto Copley. Luego, nos daremos cuenta de que en ningún momento se produce la manida invasión de los extraterrestres, sino que son confinados por los humanos en algo demasiado parecido a un campo de concentración, donde están retenidos durante dos décadas a pesar de las protestas de los habitantes de la zona.


A lo largo del metraje, entre trozos con forma de documental y otros que no lo son, se nos va relatando la historia desesperada de una persona normal, alguien que aquí en España denominaríamos como "buena gente", que ve como su vida cambia radicalmente a causa, de forma indirecta, de estos curiosos aliens, hasta el punto que tendrá que elegir entre su propia especie y la raza intrusa.


Aunque ahora quizá no se le valore demasiado, es probable que con el paso de los años los estudiosos del cine vean Distrito 9 con otros ojos, como una cinta innovadora, rompedora, con importantes elementos de denuncia social: además de reflejar en cierto modo los que supuso el Apartheid para el país africano, nos hace reflexionar sobre qué ocurriría realmente en caso de un contacto con vida extraterreste y, más importante, hasta donde llega realmente nuestra libertad y seguridad cuando estas se topan con los intereses de las personas poderosas de este planeta.


Muy recomendable, y a más de uno le hará pensar.


Mi puntuación:


Notable, más cerca del 8 que del 7



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