sábado, 9 de marzo de 2013

Código fuente


Para todas las personas que piensan que no pueden hacerse buenas películas de acción/ciencia ficción sin necesidad de unos efectos especiales bestiales o tiroteos cada cinco minutos, aquí les traigo una propuesta más que interesante. Se trata de la segunda película de Duncan Jones, un director que hace ya varios años sorprendió a muchos con otro muy buen filme, "Moon", que tiene muchos paralelismo con la que aquí tratamos, "Código fuente", en el sentido de que tratan temas peliagudos, de los propensos a crear discusiones interminables y a dividir poblaciones enteras, pero ficticios. Esta en concreto nos relata la historia de un militar que, mediante un complejo sistema creado por el ejército de EE.UU., es enviado al pasado a través de la mente de una persona que falleció en el atentado de un tren con el fin de descubrir quién fue el culpable de dicha explosión y evitar que siga matando personas. Por supuesto, la historia no se queda ahí, y a lo largo del metraje nos relata el conflicto entre el desdichado soldado y los "cerebritos" del ejército que se empeñan en explotarle sin importarle lo que él mismo piensa.


La película no es la octava maravilla del mundo, ni mucho menos, y no tiene el clásico aspecto de un "blockbuster" convencional. No busca el espectáculo visual sin motivo, en ningún momento. Es más, el 80-90 % del filme se desarrolla en el interior de un tren o en la cápsula desde la que el soldado (interpretado por Jake Gyllenhaal) es enviado al pasado una y otra vez. Casi todo el peso está sobre las interpretaciones de su reparto y un guión que recuerda en su planteamiento y desarrollo a las historias de Philip K. Dick. La combinación de estos tres elementos (guión, reparto y su escaso espectáculo), es uno de los grandes aciertos de Duncan Jones, junto con su coherencia. El director no intenta hacer de "Código fuente" algo que no es. No trata de darle un aspecto de superproducción y consigue que no parezca en absoluto una de tantas películas que, por la ausencia de otro propósito más que el de hacer dinero fácil, carecen de sentido e interés. Un soplo de aire fresco.


Además, cuenta con un actor tan fiable como Jake Gyllenhaal, capaz de transmitir un torrente de emociones con solo mover un músculo de su rostro, cualidad que muy sabiamente ha sabido utilizar el director en su favor mediante un uso casi intensivo de los planos cortos sobre su cara. Le acompañan de manera muy convincente Michelle Monaghan, Vera Farmiga y Jeffrey Wright.


Mi puntuación:


8-8.5, y bien merecido





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